
Carta Dominical | «L’encíclica del Papa ‘Magnifica Humanitas’»
Glossa dominical del cardenal Joan Josep Omella, corresponent al 14 de juny
Glosa dominical del cardenal Juan José Omella, correspondiente al 14 de junio

Todavía con el recuerdo vivo de la visita del Papa León XIV, escuchamos, leemos y meditamos sus palabras, que nos resultan más cercanas que nunca. Hace tres semanas, el Papa nos regaló la carta encíclica Magnifica Humanitas, en la que pone de relieve la dignidad de la persona y nos alerta sobre los riesgos de la inteligencia artificial (IA). Se trata de un texto profundo, exigente y al mismo tiempo lleno de esperanza, que merece ser leído con calma, rezado y compartido. No es solo un documento para teólogos o especialistas, es una carta dirigida a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
El Santo Padre parte de una idea central muy poderosa: la grandeza de la dignidad humana. Desde las primeras páginas, el Papa recuerda que cada persona es amada infinitamente por Dios y que ninguna realidad social, económica ni cultural puede anular esta dignidad. Recuerda y actualiza la doctrina social de la Iglesia ante un mundo tecnológico que puede facilitarnos la vida, pero que a veces puede responder a los intereses de unos pocos y olvida a los más necesitados.
El Papa reflexiona sobre la IA. Reconoce las grandes oportunidades de esta nueva tecnología, pero nos advierte que podemos perder aquello que más nos caracteriza como seres humanos: la creatividad, la voluntad, el sentido crítico… Recuerda que ningún algoritmo puede sustituir la conciencia, la compasión ni el amor. La tecnología es útil cuando está al servicio de la persona y se vuelve peligrosa cuando la persona acaba subordinada a la lógica del mercado.
En la encíclica, el Papa destaca la necesidad de recuperar la cultura del encuentro. Denuncia las divisiones, la polarización y la creciente incapacidad de escucharnos unos a otros. Frente a ello, propone el camino de la cercanía, del diálogo y de la reconciliación. Nos recuerda que el cristianismo no se vive desde la confrontación permanente, sino desde la caridad y la verdad vividas con humildad.
Otro aspecto muy destacado del documento es la defensa de los más vulnerables, una constante en su magisterio. En este sentido, el Santo Padre nos habla de los pobres, de los migrantes, de las víctimas de las guerras, de los jóvenes desorientados y de las personas mayores que sufren soledad no deseada. Y lo hace desde la sensibilidad evangélica y el magisterio de los papas desde León XIII. Nos invita a construir comunidades cristianas más acogedoras, capaces de acompañar y de hacer visible la ternura de Dios.
Finalmente, Magnifica Humanitas es una encíclica profundamente espiritual. El Papa nos invita a volver a Cristo, fuente de la verdadera humanidad. Nos recuerda que solo desde Dios podemos comprender plenamente quién es el hombre y cuál es su destino. Retoma la cita del Concilio Vaticano II que dice: «El misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado». (Gaudium et spes, 22). Por eso, este texto no es solo una reflexión social o cultural, es, sobre todo, una invitación a la conversión.
Queridos hermanos y hermanas, os animo sinceramente a leer esta encíclica, tanto a nivel individual como en grupo, ya sea en las parroquias o en el ámbito laboral. Propongo leerla poco a poco, meditando algunos de sus fragmentos. El Papa nos muestra el episodio de la reconstrucción de la muralla de Jerusalén, una propuesta de Nehemías en la que todos participan por el bien común. Un ejemplo que contrasta con el episodio de la pretenciosa construcción de la torre de Babel, motivada por ansias de poder y que olvida la dignidad humana. La voz del Sucesor de Pedro nos ayuda a redescubrir la belleza de ser humanos y la alegría de vivir el Evangelio.
Card. Juan José Omella Omella
+ Arzobispo de Barcelona