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El prorector de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador visita la Archidiócesis de Barcelona en el marco del Proyecto Universidades de Frontera

Entre el 16 y el 24 de mayo, la Archidiócesis de Barcelona ha recibido la visita del prorector de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE), Sr. Diego Jiménez, que en el marco del proyecto Universidades de Frontera. Misión compartida, ha participado en reuniones con representantes de universidades de inspiración cristiana de la archidiócesis para reforzar la cooperación mutua. Entre los actos, tuvo lugar la ponencia “Universidades en contextos de violencia extrema”, en la Universidad Abat Oliba CEU, dirigida al personal de administración y servicios y al personal docente e investigador de universidad. Durante su intervención, Diego Jiménez repasó el papel de las universidades católicas en zonas afectadas por altos niveles de violencia y cómo éstas pueden contribuir a la cohesión social y la paz, así como al testimonio pastoral de la Iglesia.
La directora del Secretariado de Pastoral Universitaria, Margalida Font presentó al prorector de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE), SR. Diego Jiménez. Este de entrada, para situar la conferencia, hizo una aproximación socioeconómica de Esmeraldas, una provincia ubicada en el norte de Ecuador, donde se encuentra ubicada la PUCE. Según se explicó sus habitantes viven mayoritariamente de la actividad pesquera, la agricultura y los pequeños comercios y la pobreza afecta al 50% de la población y la extrema el 26%. Entre ellos destaca un alto número de niños que sufren anemia y malnutrición.
Además, la zona donde se ubica de peligros naturales, en la última década han sufrido terremotos e inundaciones que han dejado a muchas víctimas. A estos desastres hay que sumarle la crisis sanitaria del COVID-19 y también el crimen organizado, que ha situado a esta zona como una de las más violentas de América Latina.
En este contexto el sr. Jiménez comentó que la situación de la educación no es buena, el número de alumnos disminuye; en este último curso una cantidad importante de alumnos no se han incorporado a la escuela. Esto significa que el Estado no puede cubrir las necesidades de los niños para garantizar el acceso a la educación. En el caso de la educación superior es similar, aproximadamente sólo el 25% puede acceder. Tal y como argumentó, este dato indica que existe una relación directa con la violencia, porque la violencia no crece en un contexto donde tienen asegurados los derechos básicos, como la educación.
A pesar de la situación, se espera que el número de estudiantes en 2024 aumente. «Estos estudiantes la mayoría son mujeres y pertenecen a la clase social media-baja, pobre, o muy pobre», exponía. Como resultado de esta realidad, se genera una situación compleja, ya que la universidad es privada, o sea que para acceder a ella debe pagarse, y los estudiantes no tienen recursos suficientes para poder hacerlo. Parte de la solución la obtienen de la ayuda que reciben del estado «para jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad», pero estas ayudas van disminuyendo. En este sentido, el 100% de estudiantes reciben una beca, pero ven con preocupación que si acaba la financiación dejará de haber educación.
El prorector de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, explicó que, pese a la situación, han decidido abrir dos campus nuevos, mientras que el resto de instituciones privadas han empezado a cerrar, por la situación que vive la zona.
Entre los retos de cara al futuro y el próximo curso destacó:
El Sr. Jiménez comenta que ellos confían en que el proyecto de la Universidad, y el hecho de estar él aquí, les ayuda a generar esperanza en medio de un mundo para otros cada vez más oscuro.