El Museo Diocesano de Barcelona ha acogido la presentación de la restauración de una tabla gótica de Sant Martí del siglo XV, que originalmente habría sido la pieza central de un retablo ubicado en la iglesia de Sant Martí de Teià. Gracias a los trabajos de restauración realizados por el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña (CRBMC), se ha obtenido más información sobre la pieza, que vuelve a lucir gracias a la recuperación del color y a la reestructuración de su superficie.
Una restauración que expresa la misión del Museo
Se trata de una de las primeras obras que el Museo Diocesano de Barcelona adquirió en 1916 para garantizar su conservación. Durante la presentación, el director del Museo, Mn. Robert Baró, aseguró que la restauración de esta tabla gótica ejemplifica perfectamente la misión del centro:
“El Museo Diocesano nace para conservar una producción cultural que en su momento surgió de la expresión de fe de diversas comunidades, en este caso la de Teià. Esta tabla de Sant Martí, hoy ya restaurada, nos permite entender una parte de esa comunidad, un fragmento del territorio que sigue vivo y presente, y que hoy podemos compartir con todos.”
La directora del CRBMC, Mireia Mestre, subrayó el buen trabajo de conservación impulsado desde el Departamento de Patrimonio del Arzobispado de Barcelona, velando por el patrimonio religioso de la archidiócesis. También agradeció la confianza depositada en el Centro para llevar a cabo la restauración, a cargo de las restauradoras Beatriz Montobbio y Lourdes Domedel.
Proceso de restauración y curiosidades de la obra
Con una descripción precisa y muy gráfica, Montobbio y Domedel explicaron el largo y laborioso proceso que ha supuesto la restauración de esta tabla central, pintada al temple y dorada sobre madera, donde se representa a Sant Martí vestido de obispo y entronizado. El soporte de la tabla fue desinsectado, limpiado, consolidado, y se rellenaron agujeros y grietas con una masilla especial.
Una curiosidad destacada fue la hipótesis de que la tabla podría haber sido reutilizada como puerta. Las restauradoras identificaron un agujero circular en la parte inferior, que atribuyen a una antigua gatera, y otra apertura más arriba, posiblemente para un cerrojo. Este agujero fue cubierto con una pieza de madera cuadrada encajada en el reverso. En cuanto a la capa pictórica, se ha recuperado la policromía original mediante tratamientos de fijación, limpieza y reintegración.
Nuevos datos sobre la autoría de la pieza
a catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, Rosa Alcoy, expuso algunas posibles teorías sobre la autoría de la obra, que todavía se encuentra en estudio. Aunque inicialmente se atribuyó a Bernat Despuig y Jaume Cirera —por la similitud con otras figuras de estos autores—, la recuperación de la policromía ha permitido observar que el trono donde se sitúa el santo tiene un estilo pictórico mucho más refinado y diferente del esperado.
Según Alcoy, esto podría indicar la intervención de un “enigmático maestro”, quizás influido por el estilo internacional, que habría pintado inicialmente el trono y posteriormente la obra habría sido completada por Cirera y Despuig.
Una obra apreciada por la comunidad de Teià
En la clausura del acto, Josep Maria Balada, representante del Espai Sant Martí de la parroquia de Sant Martí de Teià, compartió parte de la iconografía de Sant Martí vinculada a la iglesia, mostrando el aprecio y el arraigo de esta figura y de esta obra en la memoria de la comunidad.