Fotografías: Catedral de Barcelona
Este inicio de Adviento, la Iglesia de Barcelona ha vivido un fin de semana intenso y lleno de esperanza con la celebración del Rito de Ingreso en el Catecumenado, tanto de niños en edad catequética como de un centenar de adultos que han expresado su voluntad de seguir a Jesucristo e iniciar el camino hacia los sacramentos de la iniciación cristiana.
El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías, acompañó a jóvenes y adultos en este Rito de Ingreso en el Catecumenado. Tal como expone el director del Secretariado Diocesano para el Catecumenado, «supone un signo visible de la acogida de Dios y de la Iglesia, que celebra con alegría su decisión libre de seguir a Cristo. Para la comunidad, es también una respuesta al mandato del Señor: anunciar la Buena Nueva y acompañar con fidelidad a todos los que se acercan».
Los niños entran en el camino catecumenal
La primera de las celebraciones tuvo lugar el sábado, concretamente en el Seminario Conciliar de Barcelona, donde se reunieron niños no bautizados, acompañados de sus padres, padrinos, familiares y catequistas, para vivir un encuentro festivo y catequético. Con ellos también estaban jóvenes de parroquia vinculados al movimiento marianista, que animaron la jornada con juegos y dinámicas adaptadas a los más pequeños. Al mismo tiempo, padres y padrinos recibían una catequesis para profundizar en el sentido de la iniciación cristiana y del rito que estaban a punto de celebrar.
Por la tarde, se trasladaron a la Catedral de Barcelona, donde se celebró el esperado Rito de Ingreso en el Catecumenado. Situados en el espacio del baptisterio, tuvo lugar una catequesis dirigida por el director del Servicio Diocesano para el Catecumenado, Mn. Felip Juli Rodríguez Piñel. A continuación, el obispo auxiliar de Barcelona, Mn. David Abadias, realizó la signación en la frente de cada niño, marcando así el inicio de su camino catecumenal. Después de avanzar en procesión hasta el presbiterio, escucharon la Palabra de Dios con el relato vocacional de Samuel, que el obispo David explicó a los jóvenes, y recibieron como regalo el Nuevo Testamento.
Un centenar de adultos dan su paso adelante
El domingo fue el turno de los adultos. Nada menos que un centenar de adultos asistieron a la Catedral, donde, tras una catequesis introductoria sobre el significado del rito, expresaron públicamente su voluntad de iniciarse en la fe cristiana.
Acompañados por familiares, catequistas-acompañantes y presbíteros de sus parroquias, los catecúmenos fueron recibidos por el obispo David Abadias, quien presidió la celebración y realizó la correspondiente signación en la frente. La entrada en la Iglesia de los nuevos catecúmenos, la escucha de la Palabra y la entrega de los Evangelios marcaron un momento profundamente significativo para ellos y para la comunidad diocesana.
Una acogida que hace camino
Mn. Felip Juli Rodríguez Piñel, director del Servicio Diocesano para el Catecumenado, subraya que «este primer paso es vivido por los catecúmenos como una verdadera experiencia de acogida». Explica que, para la persona que pide el Bautismo, «este momento supone la acogida responsable y maternal de la Iglesia, que lo recibe con fe y alegría».
Además, destaca que este rito es también «un recordatorio para toda la comunidad cristiana, ya que para la Iglesia representa un impulso infatigable en el anuncio de Jesucristo en el mundo actual». Según afirma, «los catecúmenos confían en la seriedad y el compromiso de la Iglesia a la hora de acompañarlos en este proceso hacia la vida cristiana».
Finalmente, Mn. Felip Juli expresa su deseo para todos aquellos que se incorporan al camino catecumenal, esperando que puedan «vivir el don de la fe cristiana como una oportunidad para ejercer la libertad de los hijos de Dios y para trabajar por la justicia y la paz en medio de su entorno».