Como cada 5 de febrero, la capilla de Santa Ágata del Museo de Historia de Barcelona abre de manera excepcional para conmemorar a Santa Ágata, patrona de las mujeres que padecen cáncer de mama. A pesar de la lluvia, unas 70 personas han asistido a la celebración, entre ellas mujeres que padecen o han padecido la enfermedad, familiares, personal sanitario y devotos de la santa. Durante la homilía, Mn. Gabriel Carrió, rector de Santa Cecilia, se ha dirigido a las mujeres que luchan o han luchado contra el cáncer de mama afirmando que son «valentía, esperanza y luz en medio de la noche». «Dios conoce vuestras cicatrices y posa su mano sobre ellas con dulzura y respeto infinito», les ha recordado.
«No camináis solas»
El también canónigo de la Catedral de Barcelona ha recordado que Santa Ágata fue herida en aquello que simboliza la ternura y la vida: el pecho. «Muchas mujeres hoy conocen también este dolor profundo, pero no caminan solas», ha subrayado.
Mn. Gabriel Carrió ha querido tener también palabras de reconocimiento para los familiares y amigos que acompañan a estas mujeres: «Vuestro amor —a veces discreto, a veces cansado— es una de las formas más puras con las que Dios se acerca a una persona que sufre». Del mismo modo, se ha dirigido al personal médico y sanitario, recordándoles que transmiten confianza, dan esperanza y cuidan el alma, aunque a menudo no sean conscientes de ello.
Finalmente, el rector de Santa Cecilia ha animado a todos a acompañar, aliviar el peso del sufrimiento, honrar la labor sanitaria y dar espacio al testimonio. También ha recordado que Dios nos acompaña en esta lucha.
Bendición de los panecillos y las naranjas, símbolo de los pechos y del sufrimiento
Al finalizar la celebración, se ha realizado la tradicional ofrenda de los panecillos y las naranjas, que simbolizan la forma del pecho y la memoria de su sufrimiento. Las cestas han sido depositadas ante el altar mientras se interpretaban los Goigs de Santa Águeda, a cargo de los Amics dels Goigs.
El sacerdote ha bendecido tanto la ofrenda como a las personas voluntarias que han repartido los alimentos, así como a los asistentes a la misa. Este año, a causa de la lluvia, no se ha podido llevar a cabo la bendición en la plaza del Rey, como es tradición.
Sílvia Muñoz