Hoy, 10 de julio, festividad de san Cristóbal, patrón de los viajeros y conductores, numerosas personas se han acercado a la capilla dedicada al santo, situada en la calle Regomir de Barcelona, para recibir la tradicional bendición de sus vehículos.
Entre las 9:30 y las 12:30 horas han pasado por delante de la capilla coches, furgonetas, motocicletas, bicicletas e incluso patinetes. Tras la bendición, muchos conductores han entrado en el pequeño templo para encender una vela ante la imagen del santo y hacer una oración, manteniendo una tradición muy arraigada en la ciudad. Al finalizar, el diácono encargado de la celebración les ha entregado una estampa de san Cristóbal para que les acompañe y proteja en sus desplazamientos.
La basílica de la Purísima Concepción y Asunción de Nuestra Señora también ha celebrado esta tradición. En la plaza de la iglesia, situada en la calle Aragón, los conductores han podido recibir la bendición de sus vehículos de 10:00 a 12:00 y de 18:00 a 20:00 horas. Como es costumbre, también se ha repartido espliego bendecido junto con la oración de san Cristóbal.
Una tradición centenaria
La bendición de vehículos en la capilla de San Cristóbal de Barcelona se remonta al 10 de julio de 1907 y, más de un siglo después, continúa congregando a fieles que encomiendan sus viajes al patrono de los conductores.
Según la tradición, san Cristóbal era un gigante llamado Réprobo que ayudaba a los viajeros a cruzar un río peligroso. Una noche, cargó sobre sus hombros a un niño que, a medida que avanzaban, se hacía cada vez más pesado. Al llegar a la otra orilla, el niño le reveló que era Cristo y le explicó que llevaba sobre sus hombros al Salvador del mundo. Acto seguido, el bastón que Cristóbal utilizaba floreció milagrosamente. Por este motivo, la iconografía del santo lo representa llevando al Niño Jesús sobre los hombros y sosteniendo un bastón convertido en árbol.