¿Qué es la corona de Adviento?

La corona y los cuatro cirios significan los cuatro domingos de Adviento antes de Navidad

Empieza la cuenta atrás para el Adviento, un tiempo de preparación para el advenimiento de un Dios que se hace Niño. Un momento que nos invita a reflexionar, a meditar y a permanecer con esperanza hasta llegar a la gran festividad del Nacimiento: Navidad. Las calles se visten de los colores más vivos y las casas se armonizan con una sintonía que nos ayuda a vivir y a recordar el tiempo litúrgico en el que nos encontramos. Con un pequeño detalle que a veces puede pasar desapercibido, la corona de Adviento.

Sobre la corona de Adviento

Tal como explica Mn. Josep Teixidó, delegado diocesano de pastoral sacramental, «la corona y los cuatro cirios tienen el significado de los 4 domingos de Adviento». Además, estos cirios que ornamentan la corona suelen tener sus colores correspondientes, que son «3 de moradas y 1 de rosa».

Aun así, podría ser que alguna vez hayamos visto las velas con otros colores, y estos serían «los 4 principales colores litúrgicos (blanco, rojo, verde y morado) para recordar el año litúrgico» – ahora bien, tal como argumenta Mn. Teixidó- «este no es el auténtico sentido de la corona de Adviento que, además, es una tradición nórdica adaptada por nosotros

Simbología de la corona de Adviento

La corona de Adviento contiene un amplio abanico de símbolos en cada uno de sus detalles. El hecho que sea de una forma circular, sin principio ni final, nos recuerda que el Amor de Dios es eterno, sin principio ni final. Por otra parte, el color verde de las ramas es el color de la esperanza, una de las virtudes teologales y, como tal, uno de los pilares de la fe cristiana. Finalmente, los cirios son la reminiscencia de la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y que, a medida que se van encendiendo, figura la venida de Cristo al mundo como portador de la luz.

Orígenes del Adviento

El Adviento iniciará el día 28 de noviembre y durará cuatro semanas hasta llegar a Navidad. De hecho, la misma palabra ya nos lo anuncia, puesto que la palabra Adviento proviene del latín «ad-venio» que quiere decir «venir», la venida del Niño.

Este tiempo se divide en dos partes: las dos primeras semanas sirven para meditar sobre la venida final del Señor, el fin del mundo. Seguidamente, con las dos últimas se profundiza con el nacimiento de Jesús que se acerca.

Un elemento fundamental del Adviento es la espera, que es a la vez esperanza. El hombre es en su vida un ser que espera. La esperanza cristiana no saca valor al tiempo sino que significa, justamente, que cada momento de la vida tiene valor, significa que podemos aceptar el presente y que tenemos que llenarlo, porque todo lo que hemos asumido en nuestro interior tiene permanencia. Estos valores cristianos se confrontan con el concepto de sociedad líquida y todo aquello que es efímero.

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