La XIX Jornada del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa, organizada el pasado mes de noviembre por el Parc Sanitari de Sant Joan de Déu (SJD), bajo el título “Perdón difícil, saludable compasión”, permitió “experimentar nuestra humanidad compartida, habituarnos a escuchar opiniones diversas, reconocer el sufrimiento que esconden las violencias, sentirnos los unos a los otros y atrevernos a consolarnos mutuamente, consolarnos hasta ser capaces de reír juntos”, asegura Antoni Boix, responsable del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa del Parc Sanitari SJD.
¿Por qué puede ser terapéutico perdonar?
Perdonar puede ser terapéutico porque permite trascender tres callejones sin salida que tienen el potencial de volverse circulares y nunca resolverse: el resentimiento, la victimización y el duelo. El resentimiento implica volver a sentir una y otra vez el dolor de la herida; la victimización supone entregar las riendas de la propia vida a otro; y el duelo, siendo la más procesual de las tres reacciones, también puede cronificarse.
¿Cómo podemos aprender a perdonar?
Es necesario tomar conciencia del daño recibido, con una mirada amorosa y compasiva hacia nosotros mismos; entender las circunstancias del ofensor para evitar deshumanizarlo; decidir perdonar tal y como confiamos en que Dios nos perdona afectuosamente a nosotros; manifestar de manera significativa —explícitamente, simbólicamente…— este perdón; y abrirnos al don de mantener esta decisión.
¿Cómo trabajar la reconciliación, tanto individual como colectiva?
Puede haber perdón individual sin reconciliación interpersonal. Sin embargo, cuando hablamos de reconciliación colectiva, nos referimos a reconstruir la convivencia después de una situación de confrontación. Lo que creo que facilita este proceso es tomar conciencia de que, a lo largo de nuestra vida, también nosotros hemos fallado y también nosotros hemos sido perdonados… por Dios, por los padres, por los hijos…
Entrevista realizada por Òscar Bardají Martín para el Full Dominical del 19 de enero.