Omella: «Los enfermos necesitan un trato de humanidad, proximidad y delicadeza»

El arzobispo de Barcelona preside la misa con ocasión de la Pascua del Enfermo en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo

Fotografía: R. Ripoll

El Hospital de la Santa Cruz y San Pablo ha acogido la misa con ocasión de la Pascua del Enfermo. Bajo el lema «cuidémonos todos mutuamente», el cardenal Juan José Omella ha presidido la misa. Al finalizar ha dado la unción de los enfermos a una doctora en fase terminal y seguidamente unas diecisiete personas enfermas presentes en el acto han seguido a la doctora para recibir la unción de los enfermos. El director – coordinador de el Secretariado interdiocesano de Pastoral de la Salud, Mn. Manuel Bajo ha catalogado este momento de «cenit de una celebración a la altura de lo que significa el Día del Enfermo» y la directora del Secretariado diocesano de pastoral de la salud, Carmen Benito, lo ha calificado de «catequesis espontánea muy enriquecedora y fraternal».

Vivir la enfermedad con esperanza

El cardenal Omella ha asegurado en su homilía que este es «un día centrado en los enfermos dentro de esta alegría de la Pascua de Cristo resucitado». El arzobispo de Barcelona explica que «Dios nos ayuda de mil maneras, pero tenemos que descubrir su presencia. Él nos da el consuelo en medio de la cruz y las dificultades. Cuando aceptamos estas dificultades y enfermedades se vuelven en una cruz dulce». También hace especial mención a los acompañantes y afirma que «mueven montañas, la fe mueve montañas», de este modo ha remarcado la «tenacidad, la fuerza de los acompañantes que quieren transmitir esperanza y no desaliento».

«Los enfermos necesitan un trato de humanidad, proximidad y delicadeza», ha asegurado el cardenal que ha pedido: «Tenemos que hacer esta mirada atenta que mire el corazón y preste atención a cómo lo está pasando la persona enferma». Para finalizar el cardenal Omella ha rogado por todos los enfermos. «Pedimos al señor que la enfermedad no sea un castigo sino que lo incorporemos y forme parte de nuestra vida y que todo esto nos acerque más a Dios desde la fragilidad que nos acerca más a nuestros hermanos. Que andemos juntos, nos demos la mano y nos ayudemos a vivir con esperanza y con comunión».

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