Este pasado 22 de julio tres furgonetas salieron del Seminario Conciliar de ruta hacia Alicante. Los pasajeros eran los seminaristas, el equipo de formadores y el arzobispo de Barcelona, Card. Joan Josep Omella, que se unió a esta salida formativa y de fraternidad antes del período de vacaciones. Durante cinco días -hasta el 26 de julio-, realizaron varias paradas visitando diferentes localidades españolas y sus respectivas iglesias y basílicas.
Tres furgonetas en ruta
La primera parada fue en Valencia, donde visitaron la Basílica de la Virgen de los Desamparados donde pudieron celebrar misa y veneraron a la Virgen en su camarín. Una Virgen a la que Omella mantiene un especial vínculo, por haber sido nombrado Cardenal el día de su festividad. Lo explicó durante la homilía de la celebración, concelebrada por el párroco de la Basílica, el Mn. Melcior Seguí, así como Mn. Salvador Bacardit, párroco del Seminario, además de un formador, el director espiritual, Mn. Fernando Ramón, párroco del Seminario Mayor de Valencia, la Inmaculada. Después, los peregrinos del seminario barcelonés conocieron el Museo Mariano de la Basílica acompañados de Mons. Enric Benavent, antiguo obispo de Tortosa y actual arzobispo de Valencia.
Durante el trayecto se alojaron en Campello en la Casa de los salesianos, con los que almorzaron y celebraron juntos. Entre las paradas también visitaron Calpe y Altea, dos pueblecitos donde les recibieron los respectivos párrocos que les contaron la historia de la iglesia en las diferentes localidades. Celebraron misa en Altea, en la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo.
El tramo final fue hasta el Monasterio Santuario de la Santa Faz en Alicante, donde veneraron la reliquia del velo con el rostro de Jesús grabado. En total hay tres: una en Roma, otra en Jaén y la tercera en este Monasterio de Alicante. En esa misma localidad, visitaron desde el refectorio una comunidad de religiosas Agustinas de clausura. El obispo Francesc Conesa, hijo de Elche, les acompañó durante la jornada, en la que pudieron ver un ensayo de la representación de El Milagro de Elche, un evento tradicional de la zona que tiene lugar el 15 de agosto. El obispo José Ignacio Munilla, el párroco del Seminario de Orihuela Alicante, les acompañó también y les enseñó el Museo Diocesano y la Catedral.
Experiencia formativa y comunitaria
Tal y como explica el rector del Seminario, Mn. Salvador Bacardit, «es una experiencia formativa porque les ayuda a conocerse más entre ellos, con los formadores y les permite compartir con el Cardenal momentos de convivencia». Asegura que estos días son ideales para vivir juntos «momentos idóneos para la reflexión, para entenderse mutuamente, y para compartir inquietudes».
En esta línea, el seminarista Armand Kamnang coincide en que «ha sido un tiempo para compartir y ponerse al día». En especial, destaca la proximidad con el arzobispo de Barcelona, un peregrino más en este viaje. «El hecho de detenernos y poder hacer una convivencia con larga duración con él, nos ayuda a hablar de nuestras inquietudes y motivaciones. Da juego a compartir mejor los momentos en comunidad y crear mayor confianza».
Según explica el seminarista, el reto aprendido estos días ha sido el valor de la comunidad, tanto por lo que se refiere a «la oración, la amistad y en el día a día, para seguir avanzando hacia el ministerio». «Durante el curso vamos más atareados y estos días te hacen ver la importancia de la fraternidad comunitaria y el reto para el próximo curso es ser más comunidad», asegura.
Deberes de verano
Después de este viaje, comienza un tiempo de descanso para los seminaristas. Algunos con un nuevo destino en Medjugorje, otros en Covadonga, Loyola o en casa con la familia. Como deberes de verano los Cardenal Omella les dio algunos consejos para poner en práctica, como rezar mucho con el Señor, hacer momentos de silencio para alejarse del ajetreo para propiciar la intimidad con Dios.