Fotos: Mercè Alonso
Si cierras los ojos e intentas imaginar cómo es vivir el Jubileo de los Jóvenes en Roma, las primeras imágenes que inevitablemente vienen a la mente son las de las grandes aglomeraciones de peregrinos con una gran multiplicidad de banderas ondeando en Tor Vergata mientras un coro en directo entona los himnos habituales como Jesus Christ, You are my life o Emmanuel.
Un escenario que, 25 años después del Jubileo del año 2000 con San Juan Pablo II, se ha vuelto a llenar con hasta un millón de jóvenes que han respondido a esta llamada del papa Francisco para vivir el Jubileo de la Esperanza, y que el nuevo pontífice, León XIV, ha seguido. De hecho, se podría decir que el Papa, con este Jubileo de los Jóvenes, se ha estrenado en una nueva faceta. Por primera vez, lo vimos aparecer, inesperadamente, en la Misa de apertura bajo el grito: «¡Vosotros sois la sal de la tierra, luz del mundo!». Por primera vez, hemos visto cuál ha sido la conexión con unos jóvenes deseosos de verlo de cerca, saludarlo y escuchar qué mensaje tenía para ellos, un mensaje que quedó más que claro en la misa final: «Aspirad a cosas grandes, a la santidad, allí donde estéis. No os conforméis con menos. Entonces veréis crecer cada día la luz del Evangelio en vosotros mismos y a vuestro alrededor», los animó.
1800 jóvenes de la delegación de Juventud de Barcelona
Entre el millón de participantes en Tor Vergata, cerca de 1800 han sido representantes de la archidiócesis de Barcelona, sin contar los centenares de jóvenes que han venido de parroquias, movimientos, congregaciones o asociaciones diversas con sede en Barcelona y que, aunque han seguido rutas diferentes, han compartido una misma meta: encontrarse con el Papa, vivir la fraternidad y obtener el Jubileo atravesando una de las puertas santas de Roma.
Los jóvenes de la diócesis de Barcelona se despertaban el 28 de julio en Turín, y allí permanecieron hasta el día 30, cuando ya pusieron rumbo a Roma para vivir la experiencia jubilar participando en las actividades que la ciudad tenía preparadas para ellos. Tal como explica Mons. David Abadías, la experiencia «ha sido una bendición para todos, especialmente durante la primera parte en la que pudimos estar en Turín, una muy buena experiencia diocesana, mientras que en Roma tuvimos que dividirnos en grupitos». Finalmente concluye: «Ha sido una peregrinación de esperanza que se ha convertido en una bendición de alegría para el espíritu».
«Hacer de cualquier situación un momento de amistad»
Clara Garrit, joven catequista de Barcelona del grupo de la Pastoral de Discapacidad, que se ha sumado al plan organizado por la diócesis, destaca tres aspectos de esta peregrinación: «En primer lugar, la alegría constante de los jóvenes de la pastoral por hacer de cualquier situación (como una larga cola o un autobús lleno a rebosar, etc.) un momento de amistad». En segundo lugar, según Clara, «me llama especialmente la atención la devoción y sensibilidad que algunos de ellos muestran a la hora de rezar y en su relación con Jesús». Y finalmente subraya «la gran cantidad de jóvenes que nos hemos reunido estos días para vivir el Jubileo juntos».
También Mons. Javier Vilanova i Pellisa, obispo auxiliar de Barcelona, comparte «la alegría en el rostro de nuestros jóvenes, cómo ha vibrado su corazón, un corazón lleno del Señor», durante estos días vividos con los participantes. «Los jóvenes que han venido en la delegación de jóvenes de Barcelona nos recuerdan que el Señor está vivo, es la alegría de su corazón y nos recuerdan que todavía tiene mucho que decir a nuestro mundo», concluye.
Destacan todos aquellos grupos que han venido a través de movimientos, asociaciones u organizaciones, entre otros, como es el caso de Mn. David Lucena, ordenado sacerdote el pasado 20 de julio en la Sagrada Familia y que, con los Scouts de Europa, ha vivido su primera experiencia pastoral. «Las cosas humanas son falibles —explica—, sólo por Dios podemos alcanzar la vida eterna y debemos confiar en Él». A lo largo de la peregrinación, ha acompañado el camino con reflexiones y momentos de oración sobre la esperanza, la virtud teologal emblema de este Jubileo que tiene lugar a lo largo de todo el año.
Próxima parada: Seúl 2027
Otro de los momentos clave de este Jubileo —y en el que han podido participar los jóvenes barceloneses— ha sido la vigilia de oración, que tuvo lugar la noche del sábado, donde el Santo Padre respondió, en un escenario rodeado de jóvenes sentados a su alrededor, a preguntas sobre la amistad, el valor de decidir o la llamada al bien. “La decisión es un acto humano fundamental. Observadlo con atención, entendiendo que no se trata sólo de escoger algo, sino de optar por alguien”, explicó.
En suma, los jóvenes peregrinos regresan a casa con diversos temas que León ha puesto sobre la mesa para reflexionar y, en esta mesa, también se encuentran los ejemplos de los italianos Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, dos jóvenes que el próximo 7 de septiembre serán canonizados y que han tenido un gran protagonismo a lo largo de este Jubileo dedicado a los Jóvenes.
El Jubileo ha concluido con un anuncio final: las fechas definitivas para la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Seúl, Corea, del 3 al 8 de agosto de 2027 bajo el lema: «Tened confianza: yo he vencido al mundo».
Mercè Alonso