La Hospitalidad de Lourdes, esperanza para los enfermos

La catedral de Barcelona acoge la Jornada del Enfermo en la celebración de la Virgen de Lourdes

Fotografías: Ramon Ripoll

La Hospitalidad de Lourdes ha celebrado su festividad, un año más, coincidiendo con el Día Mundial del Enfermo. El arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella ha sido el encargado de presidir la Eucaristía ante todos los miembros de la Hospitalidad, especialmente de los enfermos que han escuchado atentamente las palabras del arzobispo.

Este año, seis personas han llevado a cabo el Compromiso de Hospitalidad a la entidad de la Hospitalidad de la Virgen María de Lourdes. La acción comporta que estas personas ayudarán a los enfermos tanto en su vida cotidiana como en relación con la entidad. La presidenta de la Hospitalidad de Lourdes, Marta Ventura, ha explicado la importancia y necesidad de hacer el peregrinaje que promueve la agrupación: «es una escuela de la vida, un viaje en el que aprendes a querer, a valorar y a sentir empatía y ganas de ayudar a aquellos que no han tenido las mismas oportunidades que uno mismo».

Las virtudes que nos enseña María

“Con Lourdes descubrimos los valores de nuestra Madre, los reconocemos con valor y gratitud”, afirmaba Omella en su homilía, quien también ha alentado a todos los asistentes a «mimetizar todas aquellas calidades que se desprenden de María».

El cardenal ha descrito el ejemplo de la Virgen María con la intención de crear fraternidad entre todas las personas congregadas en la Catedral de Barcelona. Ha resaltado las virtudes que consideraba imprescindibles de imitar: “el silencio, la escucha, la confianza y la misericordia”. En la unión, en la interrelación con el otro, es necesario el silencio. «Solo así podemos escuchar y actuar ante las necesidades internas». «Maria es misericordia, aporta paz y alegría ante las preocupaciones y las dificultades», concluyó el cardenal Omella.

Una antorcha para los enfermos

Uno de los momentos más destacados de la Eucaristía ha estado cuando los presentes han encendido una antorcha en honor a la Virgen María de Lourdes, patrona de las personas enfermas.

Bernadette Soubirous era una joven que tuvo dieciocho apariciones de la Virgen María en la gruta de Massabielle, a las afueras de Lourdes, población que le dio nombre. La Iglesia la proclamó santa, no por la videncia, sino por cómo había respondido ella. El papa Pío IX autorizó al obispo local para que permitiera la veneración de la Virgen María a Lourdes el 1862.

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