El director de la Pastoral Familiar de Barcelona, Emili Puñet, abrió la sesión presentando la iniciativa del Vaticano, concretada en nuestra diócesis en esta Jornada, celebrada este sábado 15 de noviembre: la 1ª Jornada de Bioética, en la Universitat Internacional de Catalunya y fruto de la colaboración de la Pastoral Familiar de la archidiócesis de Barcelona con todas las universidades católicas o de inspiración cristiana de la diócesis.
Un encuentro que ha reunido a expertos de los ámbitos médico, académico y pastoral de las cinco universidades participantes del programa —UIC, URL, UAO, IESE y Ateneu Sant Pacià— y de otras instituciones, para reflexionar sobre el acompañamiento al final de la vida, el valor del envejecimiento y el sentido del duelo.
El Dr. Marc Grau, director del Instituto de Estudios Superiores de la Familia de la UIC, inició recordando la necesidad de «volver a enamorarnos del mundo y de la vida» y celebrando el crecimiento del Family Global Compact, impulso del papa Francisco desde el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del Vaticano.
El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías, destacó la importancia de las personas mayores en la vida de la Iglesia, subrayando que los ancianos «son portadores del Evangelio de la vida» y desempeñan un papel esencial en la transmisión de sabiduría y esperanza.
La Dra. Gabriella Gambino, del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y principal impulsora del Family Global Compact a nivel mundial, analizó el cambio cultural que ha reducido la vida a una cuestión de mera autonomía, reivindicando la familia como espacio de cuidado y relación durante la enfermedad y la fragilidad.
La Dra. Montserrat Esquerda, decana de Blanquerna-URL, profundizó en el duelo, recordando que «es el precio del amor» y que la sociedad actual ha perdido los rituales y las herramientas necesarias para afrontarlo adecuadamente.
Mesas redondas
Las mesas redondas abordaron el valor de una vida larga, el papel de las residencias como hogares llenos de dignidad, la importancia de la esperanza en el envejecimiento y las implicaciones del testamento vital.
La segunda mesa remarcó el papel de los cuidados paliativos integrales, que buscan aportar «vida a los días», así como la distinción entre sedación paliativa y eutanasia, subrayando siempre el respeto incondicional por la dignidad de la persona.
La jornada concluyó con una llamada a acompañar la fragilidad como un auténtico privilegio, recordando que toda vida humana es un bien y merece ser cuidada hasta su último instante.
La esperanza nunca defrauda. Tampoco al final de la vida.