Giorgio Chevallard: «No queremos hacer un partido, pero queremos influenciar positivamente a la política»

Nace la Corriente Social Cristiana un movimiento formado por laicos que pretende transformar la sociedad actual «para hacerla más libre y más justa»

El sábado 3 de febrero, a las 9.30h, se presenta en la Universidad Abat Oliba (Bellesguard, 30. Barcelona) la Corriente Social Cristiana (www.elcorrent.cat), un movimiento formado por laicos que pretende transformar la sociedad actual «para hacer -la más libre y más justa». Propone «la renovación social, cultural y política, promoviendo los principios y valores del humanismo social cristiano en todos los aspectos y sectores de la vida para construir una civilización basada en la verdad y el amor; nace para intervenir en el espacio público», asegura Giorgio Chevallard, responsable de comunicación de El Corriente, traspasado este 1 de enero. 

¿Por qué se crea La Corriente? 

Consideramos que la sociedad se está deshaciendo –un cambio de época, según el Papa–, porque crece la desesperanza, la frustración y el rechazo al mundo de la política, y la ineficacia de las instituciones públicas. Crece el individualismo, que acentúa las crisis -porque somos seres sociales-: necesitamos vivir en una verdadera comunidad, que ahora la cultura de la desvinculación ha destruido. Somos portadores de esperanza si actuamos juntos por el bien común. La iniciativa nace de la Asamblea cristiana promovida por E-Cristians del pasado marzo. 

¿Con qué objetivos? 

Queremos hacernos presentes para que la concepción cultural cristiana y las aplicaciones del humanismo cristiano aporten las respuestas necesarias a la policrisis que vivimos. Queremos ser una presencia social a nivel cultural, mediático y también político. No queremos hacer un partido, pero queremos influir positivamente en la política. Somos laicos que viven su responsabilidad al construir un mundo más justo y respetuoso, buscando el bien común. 

¿Pretende ser una entidad aglutinadora? 

Ciertamente. Hay gente de realidades y movimientos distintos. No queremos sustituir ningún carisma en la Iglesia; todos son necesarios. Pero el hecho de ir cada uno por su cuenta no ayuda. Es necesario juntarnos para tener fuerza. Queremos que nuestra acción nazca de la fe, de la comunión vivida entre nosotros. ¡Basta sabemos que sin Él no podemos hacer nada! 

  

Entrevista de la Hoja Dominical del 14 de enero, por Òscar Bardají i Martín 

 

¿Te ha interesado este contenido? Suscríbete a nuestro boletín electrónico. Cada semana, la actualidad de la Iglesia diocesana en tu correo.

Te interesará ...