unas cincuenta personas se han concentrado en la plaza de la Catedral de Barcelona para reivindicar que un trabajo decente nunca puede perjudicar a la salud. Convocados por la plataforma Iglesia por el trabajo decente*, los concentrados han denunciado la precariedad laboral que sufren muchas personas trabajadoras, el impacto de esta precariedad en la salud mental y el alto índice de siniestralidad que existe en la actualidad. Según el Observatori del Treball i Model Productiu de la Generalitat, en el primer semestre de 2023 se han producido en Catalunya un total de 104.936 accidentes de trabajo, perdiendo la vida 47 personas. «La falta de salud laboral es un grave problema social que pide soluciones colectivas atrevidas», han defendido desde la plataforma.
La precariedad laboral un factor de riesgo para la salud mental
La acción pública ha querido mostrar las consecuencias vitales que tiene la precariedad laboral en varios colectivos: jóvenes, mujeres, migrantes en situación administrativa irregular y desempleados mayores de 45 años. Se han mostrado ilustraciones de distintos ámbitos de la vida: salud, alimentación, vivienda, tiempo libre/cultura, educación, conciliación familiar y fiscalidad. Las personas participantes han realizado un recorrido por los siete conceptos, eligiendo en que se gastaban el sueldo precario que inicialmente se les ha asignado. De esta forma, se ha demostrado cómo sin un sueldo digno no se puede llevar una vida digna.
«Factores como la pobreza económica, la precariedad laboral, un nivel de formación bajo o unas políticas sociales insuficientes tienen una mayor incidencia en la salud mental de las familias vulnerables y de sus hijos e hijas», ha explicado Joan Mate, portavoz de la plataforma. Durante la lectura del manifiesto, ha instado a impulsar políticas en el ámbito de la prevención y se ha pedido un compromiso de las empresas catalanas con la vida y salud de las personas trabajadoras. «Es hora de evitar todo tipo de perjuicio por la salud. La precariedad atenta contra la humanización del trabajo, y debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para ponerle solución», han concluido.
Cáritas Diocesana de Barcelona