
Misa por Venezuela
La Archidiócesis de Barcelona invita a toda la comunidad a la sagrada eucaristía en apoyo y solidaridad con el pueblo venezolano. Será el próximo jueves 2 de julio de 2026 a las…
El distintivo aroma a rosas ha llenado las filas de personas que esperaban para hacer peticiones y pedir milagros a Santa Rita
La iglesia de San Agustín ha vuelto a teñirse de rojo. El distintivo aroma a rosas ha llenado las filas de personas que esperaban para hacer peticiones y pedir milagros a Santa Rita. El obispo David Abadías ha presidido por primera vez la celebración de la patrona de los imposibles, una mujer enferma que hizo florecer una rosa en pleno invierno, la rosa que representa el amor de Cristo.
El sufrimiento es algo que está presente en la vida de todos. Todos, sufrimos por algo. En los cristianos el sufrimiento tiene forma de cruz, y eso es una suerte. ¿Por qué? Porque en la cruz es donde nos encontramos con Dios. Nuestro sufrimiento nos sirve para experimentar a Dios en nuestras vidas. En una situación de dolor es donde nos damos cuenta que somos realmente incapaces y de lo mucho que necesitamos a Dios. Ante nuestra incapacidad vemos que hay una invitación a ver como, por nuestras fuerzas no podemos hacer nada, y con Dios lo podemos todo.
Los católicos tenemos la inmensa suerte de contar con la vida de muchos santos que nos inspiran con todo tipo de historias. El caso de Santa Rita de Casia es un ejemplo de perseverancia ante el sufrimiento. Esta santa, nacida en un pequeño pueblo de Italia, mostró una gran ilusión por ser monja desde pequeña. Sin embargo, la obligaron a casarse con Paolo Mancini. Su matrimonio fue difícil y su esposo era conocido por ser violento y tener mal carácter. Durante 18 años, ella vio cómo su marido la maltrataba y le era infiel. A todo esto, esta santa respondió con amor, paciencia y oración. Ante todo este sufrimiento y dolor ella se mantuvo con Jesús. Más tarde, su marido se convirtió poco antes de que el muriera. Finalmente, ella entró en un convento. Fue canonizada por el Papa León XIII, en 1900.