El obispo auxiliar, Mons. Javier Vilanova visita la Hora de Dios

La Hora de Dios es una entidad que peligra por las tarjetas monedero por la cesta de la compra, que entrarán en vigor en abril

a Armengol y sus compañeras voluntarias están preparando los lotes de comida que reparten cada semana en la Hora de Dios. Estos alimentos son básicos, y además añaden leche y aceite, que ahora son tan preciados. También se encargan de preparar leche para bebés, papilla, pañales e incluso cestas con ropa para llevar al hospital en el momento del parto. Desde la delegación de Pastoral del Marginado, acompañamos al obispo Javier Vilanova en su visita a esta entidad del Arrabal, que el año pasado entregó 150 toneladas de alimentos valorados en 150.000 euros, beneficiando a 1.700 personas que corresponden a unas 600 familias.

La Hora de Dios surgió de la idea de Matilde Ripoll y un grupo de compañeras, que decidieron dedicar una hora a la semana a los marginados, de la manera más sencilla e imprescindible, cubriendo sus necesidades básicas en alimentación, así como ofreciendo un servicio de ropero para las familias del barrio del Arrabal. También distribuyen bocadillos los jueves, ya que es el día en que el comedor de las hermanas de Teresa de Calcuta permanece cerrado.

Preocupación por el futuro de la entidad

Sin embargo, mientras muestran las instalaciones al obispo Javier, su presidente, Josep M. Mòdol, expresa su preocupación por el futuro de la entidad. Con la implementación de las nuevas tarjetas monedero por parte del gobierno español esta primavera, aprobadas por el Fondo Social Europeo Plus, los propios usuarios podrán recoger directamente la comida en los supermercados. El problema es que para acceder a esta ayuda es necesario tener hijos, y en el centro se atiende a muchas personas mayores que viven solas e inmigrantes que trabajan para mantener a sus familias en los países de origen.

«¿De dónde sacaremos las toneladas de comida que nos proporcionaba el Banco de Alimentos? También hemos sufrido recortes en las subvenciones del Ayuntamiento, que solo nos otorga 4.000 euros al año, y los ingresos de la Generalitat también han disminuido a la mitad en comparación con hace unos años. Además, con la inestabilidad política actual, cada vez es más difícil solicitar ayudas», expresa con preocupación el señor Mòdol. El paso del tiempo también los ha perjudicado, ya que «muchos donantes están falleciendo. Si no encontramos los recursos para subsistir, nos veremos obligados a cerrar», afirma con tristeza. Sin embargo, agradece la ayuda de la Obra Social de La Caixa, entre otros.

Ante este panorama de incertidumbre, el obispo Javier los alienta a continuar buscando ayuda y colaboración con otras entidades que enfrentan las mismas limitaciones. «Recordad las dificultades de los inicios y cómo el hermoso nombre que elegisteis, la Hora de Dios, ejemplifica la voluntad de ayudar a los hermanos, siguiendo el ejemplo de Jesús, con un poco de vuestro tiempo».

Finalmente, una fotografía para el recuerdo y un mensaje de esperanza para que este gran proyecto pueda seguir adelante.

Glòria Carrizosa Servitje

Imágenes proporcionadas por el Secretariado de Pastoral de la Marginación

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