El Cardenal Omella visita el colegio FEP Santa Teresa de Lisieux

El arzobispo de Barcelona recuerda a los jóvenes que «el camino al cielo no se gana por las grandes obras, sino por las pequeñas muestras de amor diarias»

El arzobispo de Barcelona, Card. Joan Josep Omella, ha visitado Colegio FEP Santa Teresa de Lisieux, ubicado en el barrio de Les Corts de Barcelona. La escuela se fundó en 1939, cuando dos hermanas de la Congregación Sagrada Familia de Burdeos aprovecharon espacios del convento para ofrecer enseñanza a los niños y niñas. Desde entonces, la acción educativa se ha mantenido y en la actualidad es uno de los centros que forma parte de la Fundación Escoles Parroquial (FEP).

El Cardenal Omella asistió al centro acompañado del responsable de la Delegación de Pastoral Social y Caritativa, Mn. Juan Costa. En la entrada, les esperaban el director del colegio, Armando López, el presidente de la FEP, Ignasi Garcia, y el vicepresidente y el gerente de la entidad, Víctor Magrans e Isidor Torrescusa, respectivamente.

De visita entre las aulas

«¿Quién es Santa Teresa de Lisieux?». Con esta pregunta, el arzobispo de Barcelona rompió el hielo con los niños y niñas de primaria. Pidiendo el turno con la mano levantada fueron mencionando varios aspectos sobre la patrona de su escuela. El arzobispo, sorprendido por cómo conocían la historia de la Santa, insistió en cómo, a pesar de morir muy joven, Santa Teresa de Lisieux durante su vida como carmelita descalza rogó especialmente por las misiones. Recalcó a los más pequeños que una de las cosas que ella tenía muy clara era que «el camino al cielo no se gana por las grandes obras, sino por las pequeñas muestras de amor diarias». El cardenal interactuó con ellos, como si de una catequesis se tratara. Y entre, intervención e intervención fue dando ejemplos de las diferentes muestras de amor diarias que pueden realizar en sus hogares y, en la escuela, con sus compañeros.

En secundaria con los mayores la conversación se desarrolló a partir de la cruz pectoral que lleva Omella, donde destaca la pierna malherida de Jesucristo. Omella contó a los jóvenes la historia de la cruz, que remite a la tragedia que se sufrió en Camboya de las minas antipersona. El Cardenal les explicó la situación de guerra que había en la zona y la tragedia que sufrieron las víctimas. Detalló también parte de la acción social que desarrolla la Iglesia allí ayudando a las familias más vulnerables. El tema acabó con un debate en torno a la injusticia de las guerras y cómo al final los más inocentes son los que sufren las peores consecuencias de los conflictos bélicos. «Es importante orar, pero también debemos actuar», les dijo. En ese sentido, les invitó a vivir la fe con el compromiso social como cristianos, cada uno desde sus posibilidades.

Acompañamiento de la Iglesia

«La visita del Cardenal a las escuelas es muy importante, para que los alumnos vean la implicación de la Iglesia en la educación». Lo expone el gerente de la FEP quien considera que el acompañamiento del obispo también acerca a los niños y jóvenes a los responsables de la Iglesia diocesana. «Hasta que no le ven no se imaginan que es una persona cercana y que se preocupa por cómo se encuentran y qué aprenden», añade.

El Cardenal también pudo hablar con los profesores del centro con los que compartió el momento de la comida. Les agradeció su misión compartida al evangelizar y cuando terminaron, agradeció su tarea y apoyo al trabajo difícil de ejercer de educadores y enseñar el mensaje de Jesús. Tarea y apoyo al trabajo difícil de desempeñar de educadores y enseñar el mensaje de Jesús.

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