Cardenal Omella: «Comunión, paz y hermandad ésta es la misión a la que estamos llamados»

El arzobispo de Barcelona se une a la llamada del Papa Francisco el Domingo de Resurrección pidiendo a los fieles «ser constructores de paz»

Fotografías: Catedral de Barcelona

Este Domingo de Pascua, el arzobispo de Barcelona, Card. Juan José Omella, se unió a la llamada del papa Francisco por la paz. El Santo Padre desde la Basílica de San Pedro del Vaticano, y el cardenal Omella desde la Catedral de Barcelona, pidieron a los fieles trabajar por la paz recordando que «no se construye con las armas, sino dando la mano y abriendo el corazón», decía el Papa Francisco.

Miles de fieles asistieron a la Catedral de Barcelona en la misa conventual, que presidía el arzobispo de Barcelona, acompañado del Capítulo catedralicio. Como viene siendo costumbre en esta celebración, se impartió la bendición con indulgencia plenaria, en nombre del Pontífice, a todos los fieles presentes arrepentidos.

En el momento de la homilía, el arzobispo de Barcelona señaló la mirada hacia el sepulcro vacío, como muestra de que Jesús ha resucitado, «la luz eterna» y, a continuación, hizo referencia a la mirada hacia la Semana Santa, y hacia el «sufrimiento de Jesús coronado de espinas». «Jesús el hijo de Dios ha pasado por las mismas dificultades que nosotros, -decía el cardenal Omella- pero hoy la Iglesia nos muestra el cirio pascual. Él resucitado. Cristo, ayer y hoy, alfa y omega. Él es el principio y el final. La luz que brilla», decía.

Misión: «Ser portadores de paz»

El arzobispo de Barcelon aseguró que «al resucitado lo encontramos y lo vemos en medio del mundo cuando nos acercamos a la belleza, el dolor y el sufrimiento que viven tantas personas a nuestro alrededor». En este sentido, recordó la misión con la que Jesús nos envía: ser «portadores de paz».

«Si nosotros los cristianos no traemos la paz ¿quién la llevará?», inquirió el arzobispo. «Los cristianos estamos llamados a llevar el mensaje de Pablo en ese mundo tan convulso y en riesgo de una tercera guerra mundial». Así lo exponía Omella sumándose a la oración del Papa Francisco que, el mismo día, advertía a los fieles sobre «los vientos de la guerra que soplan cada vez más fuertes sobre Europa y sobre el Mediterráneo» y pidió por las víctimas de Israel, Palestina y Ucrania, con la esperanza de que «Cristo resucitado abra un camino de paz» para ellos.

«Acción reacción no es el camino, sino acción y amor. La reacción debe ser la paz y la reconciliación», decía el cardenal. Con estas palabras llenas de convicción, Omella se dirigió a los fieles recordando que «nosotros debemos llevar la paz y no la confrontación o la división». «Comunión paz y hermandad ésta es la misión a la que estamos llamados. Saber pedir perdón y tender la mano», exhortó. Pedimos ser portadores de paz. Al igual que una ola que se extiende entre los hermanos, recogiendo fuerza, para extenderse más y transformar el mundo».

Al final de la bendición, el cardenal Omella deseó una buena Pascua en su nombre y en nombre de los obispos auxiliares y los canónigos. «Que tengáis un tiempo pascual, vivido con alegría, paz interior y mucha fraternidad entre nosotros».

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