Fotografías: Catedral de Barcelona
La Catedral de Barcelona se ha vuelto a vestir de blanco este Martes Santo para acoger una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa: la Misa Crismal. El cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, ha presidido la eucaristía acompañado de los obispos auxiliares Mons. David Abadías y Mons. Javier Vilanova i Pellisa, así como de la gran mayoría de los presbíteros de la archidiócesis.
La celebración ha estado marcada por la bendición de los Santos Óleos: el óleo de los enfermos, el de los catecúmenos y el santo Crisma. Las tres ánforas, símbolos visibles de esta unción, han sido colocadas primero en el coro de la catedral y luego en el altar, donde han sido bendecidas por el cardenal.
Los óleos de la esperanza
Durante la homilía, el cardenal ha reflexionado sobre la importancia de la esperanza en un mundo que a menudo vive «una ausencia de Dios y no sufrimos por ello». Inspirándose en el lema del próximo Año Jubilar convocado por el papa Francisco —«Peregrinos de Esperanza»—, ha animado a los fieles a ser «embajadores de la esperanza y la alegría» en medio de la sociedad actual.
«Hoy bendeciremos los óleos de los catecúmenos y de los enfermos, y consagraremos el crisma de la salvación. Con ellos ungiremos a nuestros hermanos», ha recordado el cardenal, subrayando que estos óleos son, en realidad, «los óleos de la esperanza».
Omella también ha advertido sobre los desafíos que afrontan los presbíteros en su ministerio, citando al papa Francisco: la mediocridad espiritual, la comodidad mundana y la superficialidad. Ante estas tentaciones, ha animado a mantener una vida de oración, formación continua y cercanía con los pobres.
Bendición de los santos óleos
Después de la comunión, el cardenal ha bendecido el óleo de los catecúmenos y ha consagrado el santo Crisma, perfumado con bálsamo, que servirá para ungir a los bautizados, confirmados y ordenados a lo largo del año, así como para consagrar altares e iglesias.
Finalizada la eucaristía, las ánforas con los Santos Óleos han sido trasladadas al claustro. Allí, el cardenal ha felicitado la Pascua y los presbíteros han recogido los óleos para llevarlos a sus parroquias, donde este año se renovarán los sacramentos. Tal como explica el Ceremonial de los Obispos, los presbíteros de la diócesis se reúnen y concelebran, siendo testigos en la confección del santo crisma y cooperadores del obispo, a quien ayudan a edificar, santificar y guiar al pueblo de Dios. Por eso, en la Misa Crismal, «se manifiesta claramente la unidad del sacerdocio y del sacrificio de Cristo, que se perpetúa en la Iglesia».











