Hoy, viernes 20 de febrero del 2026, el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, ha bendecido ante la Sagrada Familia las 21 ambulancias que han iniciado su marcha hacia Ucrania, cargadas con generadores, medicamentos y equipos médicos.
La fecha casi coincide con el cuarto aniversario del inicio de la invasión a gran escala del país, el 24 de febrero de 2022, cuando las fuerzas armadas rusas cruzaron la frontera y avanzaron hacia Kíiv.
Estas 21 ambulancias forman parte de una caravana solidaria encabezada por Sor Lucía Caram, la priora del convento de Santa Clara de Manresa e impulsada por la Fundación del convento de Santa Clara. Los vehículos han sido dados por diferentes voluntarios y entidades y algunos de ellos por el Departamento de Interior de la Generalitat. Irán en esta caravana varios voluntarios y la previsión es que el convoy llegue a Ucrania el 23 de febrero, cuando está previsto entregrar las ambulancias y el material de ayuda. El convoy, presidido por una pick-up comprada por el Papa Francisco, ha acompañado un grupo de heridos que han sido atendidos y se han recuperado en Barcelona y que ahora vuelven a su país.
Autoridades presentes
El acto se ha iniciado con el canto de niños y niñas ucranianos y ha contado con las intervenciones del presidente de Fira de Barcelona, Sr. Pau Relat; el alcalde de Barcelona, Sr. Jaume Collboni; el consejero de Acción Exterior y Unión Europea, Sr. Jaume Duch; el cónsul de Ucrania en Barcelona, Sr. Oleh Grabovetsky, y Mons. Omella.
Han asistido también el miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y Personas Vulnerables, Sr. Juan Carlos Cruz, los alcaldes de Sant Cugat y Terrassa, así como representantes de ayuntamientos y otras administraciones.
«Caminos para desarmar el odio»
Durante las intervenciones se ha insistido que, como sociedad, no nos podemos acostumbrar al sufrimiento de Ucrania y que «el clamor de un pueblo herido atraviesa fronteras y nos interpela». También se ha remarcado que, ante la guerra, «solo el bien, la bondad y el amor pueden tener la última palabra». Se ha subrayado, además, que la ‘Caravana de la Bondad’ quiere ser un signo concreto de esperanza a través de ambulancias, generadores y ayuda destinada a salvar vidas.
Antes de la bendición de las ambulancias, el cardenal ha afirmado que el amor «tiene la fuerza suficiente para enterrar el odio y abrir caminos». Ha expresado también que esta caravana «permitirá abrir caminos para desarmar el odio, curar heridas y hacer que la paz sea posible». «Cada gesto de bondad, cada palabra de consuelo y cada acto de misericordia son entonces semillas silenciosas que Dios hace crecer», ha añadido. En esta línea, Omella ha recordado unas palabras del papa Francisco, según las cuales la guerra es siempre una derrota para las personas. Después de las intervenciones se ha hecho la entrega simbólica de las llaves y la bendición de los presentes y de los vehículos.
Previo a la bendición, el Sr. Cardenal ha presidido la misa en la Cripta de la basílica de la Sagrada Familia. Durante la homilía, el cardenal Omella ha agradecido la generosidad de todos quienes piensan “en los más pequeños, los más pobres y los más necesitados”, especialmente en Ucrania y otros países en guerra, afirmando que compartir “el poco o el mucho” que tenemos es motivo para dar gracias a Dios y un auténtico camino de conversión. Ha leído el mensaje del Papa, que saluda los fieles reunidos a la Sagrada Familia, anima la “caravana de la bondad”, los exhorta a ser testigos de la luz de Cristo y les concede la bendición apostólica, pidiendo el don de una paz frágil pero siempre posible cuando nace del corazón de Dios.
Cuaresma, tiempo de conversión
En clave de Cuaresma, ha insistido que es «tiempo de conversión»: dejar de ver a Dios como un enemigo que nos saca libertad y el otro —emigrantes, refugiados…— como alguien que nos saca bienestar, porque «somos todos hermanos» y la tierra es de todos. La penitencia, ha dicho, no es solo privarse de cosas, sino cambiar el corazón, compartir y romper las «cadenas» del hambre, la carencia de hogar y la injusticia, como hacen Cáritas y tantas iniciativas solidarias como la Caravana de la Bondad. A partir de la pobreza de Belén y del evangelio de la mujer adúltera —con todos «preparados para echar la piedra» y Jesús que dice «quién esté sin pecado que eche la primera piedra»—, ha denunciado quienes lanzan «la piedra, la bomba, la mina» y ha pedido que no se pierda nunca la «reserva de humanidad» que hoy se hace visible en la Caravana de la Bondad.