Más de cincuenta personas asistieron el martes 3 de noviembre, a las 19 h, a la presentación oficial del libro «Dios entre líneas. De la aparente ausencia de Dios en las parábolas», de la Editorial San Pablo, publicado dentro de la colección Mashal. La sede del Secretariado Diocesano de Catequesis fue el escenario de un encuentro que reunió a los responsables de la colección y a los cuatro autores de la obra.
La primera mesa contó con las intervenciones de Mn. Joan Mundet, director del Secretariado Diocesano de Catequesis, que dio la bienvenida a los asistentes y los acogió en la sede; el hermano Pepe Pedregosa, en representación de la Editorial San Pablo, y el diácono Mn. Quique Fernández, en nombre de la colección Mashal.
Mn. Joan Mundet destacó especialmente la vertiente catequética del libro, que ofrece una oportunidad para profundizar en las parábolas de Jesús y descubrir su mensaje.
Por su parte, el hermano Pepe Pedregosa explicó que con esta publicación se había hecho realidad un sueño: disponer de una colección dedicada a las parábolas. «Dios entre líneas» es el noveno libro de la colección. Durante su intervención, también tuvo unas palabras de recuerdo para Javier Velasco, de la Escuela de Animación Bíblica, fallecido recientemente. Agradeció a los autores su labor para acercar la Palabra de Dios al hombre de hoy y terminó animando a todos los presentes a «soñar despiertos».
A continuación, el diácono Mn. Quique Fernández explicó algunos de los criterios que había establecido para dar forma a la colección: publicar diez libros, trabajar parábolas no demasiado conocidas y contar con autores que, más que grandes biblistas, fueran buenos cristianos y buenos amigos. También compartió una anécdota sobre el proceso de creación del libro: los autores hicieron una lluvia de ideas para escoger el título, mientras que el subtítulo lo tenía claro desde el primer momento. Concluyó su intervención invitando a los asistentes a dejar entrar la presencia de Dios en sus vidas.
Tres parábolas para descubrir a Dios entre líneas
La segunda mesa reunió a los cuatro autores del libro: Josep Otón, Enrique Grau, Meritxell Plana Belenguer y Xavier Pérez Esquerdo. Cada uno compartió su experiencia y las reflexiones que había suscitado la parábola que había trabajado.
Josep Otón: las diez vírgenes (Mt 25,1-13)
Josep Otón empezó explicando que la parábola de las diez vírgenes no le parecía nada agradecida. Al contrario, la encontraba antipática, porque aparentemente no acababa bien y parecía transmitir una moral contraria a la enseñanza habitual de Jesús: las vírgenes prudentes no comparten el aceite con las demás y parece que les digan que se espabilen, que es problema suyo.
Sin embargo, leyéndola «entre líneas», descubrió que la parábola es una sacudida que hay que entender en su contexto. Jesús ya estaba en Jerusalén, la gente no estaba preparada y, en el fondo, parecía que no se estaban enterando de nada. Él sabía que tenía que morir y desaparecer, y con esta parábola advertía de que, si no se prepara el camino, cuando llegue el momento no se estará preparado. Hay que estar, por tanto, atentos, porque eso puede suceder en cualquier momento.
Otón también estableció un paralelismo con la invitación a una boda. Explicó que la manera en que se vive una celebración depende mucho de la relación que se tiene con los novios: cuando existe una relación directa y cercana, se tienen más ganas de asistir y se disfruta más; en cambio, cuando se trata de un compromiso, como la boda de alguien del trabajo o de un primo segundo, la experiencia puede ser mucho más distante.
Finalmente, situó la parábola en Getsemaní, en el monte de los Olivos, y recordó que Getsemaní significa «prensa de aceite». A partir de esta imagen, hizo una lectura del aceite de las vírgenes como aquello que cada una debe producir por sí misma: nada viene regalado y cada uno tiene que espabilarse.
Enrique Grau: la viuda y el juez (Lc 18,1-8)
Enrique Grau explicó que la parábola de la viuda y el juez le había resultado muy complicada de trabajar. La viuda había insistido tanto al juez que le costaba encontrar la presencia de Dios a través de estos dos personajes.
Esta situación le llevó a pensar en las experiencias difíciles de la vida cotidiana que a menudo no entendemos: la muerte de un hijo, la pérdida del trabajo o los campos de concentración, entre otras. Ante estas situaciones, nos preguntamos dónde está Dios. Su reflexión le llevó a plantear que Dios es precisamente ese silencio que sentimos. El silencio es una expresión de Dios: no es que Dios no esté, sino que Dios quiere hacer silencio.
También habló de la relación entre la fe y la oración. Remarcó que la fe sin oración está vacía y que la oración sin fe también lo está. Terminó compartiendo algunas anécdotas de su vida matrimonial que le han ayudado a confiar plenamente en Dios y a dejarse llevar, en su caso, también por el criterio de su esposa, que, según explicó con humor, fluye más que él.
Meritxell Plana Belenguer y Xavier Pérez Esquerdo: las aves y los lirios (Mt 6,26-33; Lc 12,22-34)
Xavier Pérez Esquerdo y Meritxell Plana Belenguer trabajaron conjuntamente la parábola de las aves del cielo y los lirios del campo. Pérez Esquerdo empezó destacando que Jesús nos invita a no vivir angustiados por el futuro ni obsesionados por las necesidades materiales.
Xavier Pérez Esquerdo: no se puede controlar todo y hay que confiar
Recordó que Dios alimenta a las aves y viste a los lirios con una belleza extraordinaria y que, por tanto, todavía cuida más de nosotros, que somos sus hijos. No se trata de dejar de ser responsables, sino de aprender a confiar en la providencia de Dios y de no querer tenerlo todo bajo control. La invitación de Jesús es clara: buscar primero el Reino de Dios, porque lo demás se nos dará por añadidura.
El autor también explicó que escribir este libro le había hecho reflexionar sobre su propia afición a controlarlo todo, probablemente vinculada a su vocación periodística. Reconoció que controlarlo todo es imposible y que, cuando intentamos asumir ese control, estamos ocupando un papel que no nos corresponde. Solo Dios puede controlarlo todo. Incluso bromeó sobre el hecho de que no había podido controlar qué explicaría su esposa, Meritxell, durante su intervención.
Meritxell Plana Belenguer: las preocupaciones y el tesoro del corazón
Meritxell Plana Belenguer centró su intervención en la confianza y en el lugar donde ponemos nuestras preocupaciones, recordando que allí donde tenemos el tesoro también tenemos el corazón.
Habló de las preocupaciones mundanas y cotidianas que a menudo nos ocupan: que no gane nuestro equipo favorito, las arrugas de los ojos, no caber en unos pantalones, la barriga o el trabajo. Muchas personas dicen que creen en Dios, pero, a la hora de la verdad, estas son algunas de las cosas que les preocupan.
Para transmitir esta reflexión, propuso una dinámica muy catequética, poniendo en valor su vocación de catequista. Abrió un pequeño cofre que había encima de la mesa y que contenía papelitos enrollados, cada uno con un mensaje que expresaba una preocupación. La curiosidad de la dinámica fue que las personas que leían los papelitos descubrían que aquella preocupación coincidía precisamente con alguna de sus propias preocupaciones en la vida privada.
A partir d’aquesta experiència, va convidar els assistents a reflexionar sobre el joc de paraules «pre-ocupa»: sovint ens ocupem abans que passi allò que creiem que ens passarà. I aquest temps que dediquem a ocupar-nos prèviament de les coses el podríem invertir en altres qüestions, com ara l’oració.
Finalmente, recordó que no siempre somos capaces de ver dónde estará Dios en el futuro que nos preocupa. Pero sí podemos hacer un ejercicio de memoria y mirar atrás para descubrir cómo hemos llegado hasta aquí. Si repasamos nuestro pasado, seguramente podremos reconocer la mano de Dios en todas las cosas que nos han sucedido.