Casi un 30% de la población catalana en situación de exclusión social

EINSFOESSA Exclusión y desarrollo social en Catalunya 2021 es la primera radiografía completa del impacto de la crisis de la COVID-19 en Catalunya, y muestra un deterioro sin precedentes de la exclusión social

Hoy, miércoles 2 de febrero, en la Casa Abacial del Monestir de Sant Cugat se ha presentado en rueda de prensa el informe EINSFOESSA Exclusión y desarrollo social en Catalunya 2021.

En el inicio del acto, Mons. Salvador Cristau, presidente de Cáritas Diocesana de Terrassa y representante de la Conferencia Episcopal Tarraconense ha sido el encargado de dar la bienvenida a los asistentes. Cristau ha recordado que ya veníamos de una grave crisis económica con graves consecuencias sociales para el conjunto de la población. “La pandemia de la COVID-19 ha empeorado esta situación y lo ha hecho de forma desigual, porque nuevamente las personas en situación de mayor vulnerabilidad han sido las más perjudicadas”.

Para el prelado, la pandemia y la crisis social asociada han tensado y erosionado la cohesión social, afectando gravemente a las redes de apoyo familiar, que están al límite de su capacidad de ayuda. Asimismo, ha remarcado que, ante una crisis tan impresionante como esta, la Iglesia católica catalana, a través de entidades de acción social como Cáritas, se pone al servicio de los más pobres, para actuar allí donde más se nos necesite.

 El desastre del Titanic

Acto seguido, Raúl Flores, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española y secretario técnico de la Fundación FOESSA ha comparado la situación de crisis actual con el desastre del Titanic. «Como en el Titanic, la sociedad viaja en el mismo barco, pero cuando se producen accidentes, no todos sufrimos las mismas consecuencias. De nuevo, las personas más vulnerables se llevan la peor parte”, ha indicado.

Profundizando en los factores más destacados de esta crisis, Raúl Flores ha hecho hincapié en exponer que se ha producido un empeoramiento de las condiciones de trabajo, en el marco de un mercado laboral inestable e inseguro, con grandes dificultades para acceder en un puesto de trabajo.

Durante la crisis, en España la precariedad se ha duplicado, llegando a casi dos millones de hogares que dependen de una persona que sufre inestabilidad laboral grave. A pesar del aumento de la protección social, no se ha llegado a compensar esta situación y un tercio de estos hogares (600.000 familias) no dispone de ingreso alguno que les permita una mínima estabilidad.

La exclusión social en los hogares encabezados por mujeres ha pasado del 18% en 2018 al 26% en 2021, “un incremento que multiplica por 2,5 el registrado durante el mismo período en el caso de los hombres (que pasaron del 15% en 18%)” ha remarcado Flores.

También se constata que las diferencias territoriales de la exclusión social en España son importantes, y que Catalunya encabeza el mayor porcentaje de exclusión de todo el Estado: la exclusión social en Catalunya supera la media del 23% del Estado, llegando al 29%.

Pobreza, paro y vivienda precaria, atributos de las personas en situación de exclusión social en Catalunya

Miriam Feu, coordinadora del Grupo de Trabajo de Análisis Social de Cáritas Catalunya ha profundizado en los datos de la crisis en Catalunya, destacando que la exclusión social ha tenido un aumento sin precedentes, 2.258.000 personas, un millón más que hace solo tres años (ha pasado del 16,9% al 29,1%).

 En cuanto a la exclusión más severa, ya afecta a 1,2 millones de personas en Catalunya, el 15% de la población, unos niveles nunca vistos, según destaca Feu. El aumento de la precariedad laboral fue uno de los principales motores de la exclusión, con 396.000 hogares en inestabilidad laboral grave, así como las situaciones de desempleo, con

248.000 hogares con todos los miembros activos en paro. «Mientras se siga expulsando a las personas del mercado laboral, con excesiva temporalidad, parcialidad involuntaria e inestabilidad, no será posible revertir los niveles de exclusión que tenemos actualmente»-ha afirmado Feu. –“Y mucho menos cuando vemos que las políticas de protección son insuficientes”. Las políticas de rentas mínimas, como el Ingreso Mínimo Vital (IMV) desplegado en plena pandemia, o la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC), vigente desde 2017, no llegan a todas las personas que las necesitan: solo el 13% de las personas en pobreza severa reciben el IMV, y solo el 28% la RGC. «Hay que ampliar la cobertura de estas prestaciones de manera urgente, porque la pobreza severa y la desigualdad han aumentado más en tres años que durante toda la gran recesión».

915.000 personas viven en vivienda insegura

Otro motor de exclusión sigue siendo la vivienda: 915.000 personas viven en vivienda insegura, triplicándose con la pandemia. “Las personas que se encuentran en esta situación se ven obligadas a vivir temporalmente con familiares o amigos, vivir en un piso ocupado o en una habitación realquilada. Es necesaria una política de vivienda decidida y coordinada entre todas las administraciones para hacer frente a esta crisis habitacional que vivimos en Catalunya”-ha afirmado.

Otro elemento que destaca el informe es que entre 2018 y 2021 ha aumentado el porcentaje de hogares y de personas afectadas por problemas de exclusión social en el ámbito de la salud. Los principales problemas detectados son la falta de acceso a los medicamentos, la afectación de una enfermedad crónica, una discapacidad o problemas graves que afectan a las personas adultas del hogar, y las dificultades en el acceso a la alimentación (el 3% de los hogares catalanes, actualmente o durante los últimos diez años, han pasado hambre).

En este contexto de confinamientos domiciliarios y ausencia de movilidad, tanto laboral como relacional, el entorno digital se ha convertido en un aliado clave. Aunque se observa un incremento de los hogares con ordenador y acceso a Internet, el 32% del conjunto de los hogares en Catalunya sufren la denominada brecha digital. Esta situación, en una sociedad con niveles de digitalización como la actual, convierte la brecha digital en un motor de exclusión, que reduce o limita de forma grave las oportunidades de participación social, de integración en el mercado laboral o de solicitud prestaciones sociales.

Repensar el modelo social y relacional, el modelo económico y de redistribución de la riqueza

Finalmente, Francesc Roig, presidente de Cáritas Catalunya, ha manifestado que “pasan los años y en Cáritas nos cansamos de presentar una y otra vez nuestras propuestas para enderezar esta situación y, sin embargo, no se avanza al ritmo que requieren las personas que viven todos los días en la pobreza.”

Para el presidente de Cáritas Catalunya, “las soluciones están ahí: la creación de un verdadero parque de vivienda pública de alquiler; la armonización entre el ingreso 6

mínimo vital (IMV) estatal y la renta garantizada de ciudadanía (RGC), así como la extensión a más colectivos que lo necesitan; un plan de formación ocupacional orientado a las necesidades actuales y futuras del mercado laboral; un sistema fiscal que redistribuya más justamente la riqueza; un plan de choque contra el paro de los jóvenes; verdaderas políticas de apoyo a las familias ”

Como reflexión final, Francesc Roig ha manifestado que, “estas dos crisis deben espolearnos a repensar el modelo social y relacional, el modelo económico y de redistribución de la riqueza; así como los valores sobre los que podemos asentar la convivencia, con el objetivo último de evitar una desigualdad cronificada de las situaciones de pobreza y la exclusión social, con la mirada puesta en la transformación social para conseguir una sociedad más justa”.

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