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El arzobispo de Barcelona preside la misa con motivo de la festividad de San José en la basílica de la Sagrada Familia
Fotos: A. Codinach
«Agradecemos a san José su inestimable amor a Barcelona». Así lo ha manifestado este jueves el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, durante la homilía quien ha presidido la misa con motivo de la festividad de San José y en conmemoración del 144 aniversario de la colocación de la primera piedra de la Sagrada Familia. La Eucaristía ha tenido lugar en la basílica y ha sido concelebrada por el obispo de Terrassa, Mons. Salvador Cristau; el obispo de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Xabier Gómez, y los obispos auxiliares de Barcelona, Mons. Javier Vilanova y Pellisa y Mons. David Abadías.
El cardenal Omella ha agradecido «a san José su inestimable amor a esta ciudad». Durante la homilía, ha explicado que su incidencia en Barcelona ha sido «muy significativa» desde que en 1870 fue proclamado patrono de la Iglesia universal por el papa Pío IX. «La asociación de Devotos de San José, impulsada por Josep Maria Bocabella, promovió la construcción de la Sagrada Familia y, en 1882, en un acto histórico, el obispo Urquinaona colocaba la primera piedra de esta impresionante basílica. Unos años más tarde, en 1895, gracias al impulso de la beata Madre Petra de San José, fue colocada la primera piedra del bellísimo Santuario de San José de la Montaña», ha recordado.
Además, el prelado barcelonés ha hecho un recorrido espiritual por la ciudad pasando por espacios donde disfrutar del silencio en medio del ruido urbano y abrir el corazón a Dios, lo que él ha denominado «oasis de paz». «En la parte alta de la montaña encontramos el Santuario del Tibidabo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús; un poco más abajo, el Santuario de San José de la Montaña; a continuación, la basílica de la Sagrada Familia y, por último, ya cerca del mar, la Catedral y la basílica de Santa María del Mar. Y todo ello sin contar las parroquias y capillas donde el peregrino y el creyente encuentran, de manera especial, la presencia de Dios en un espacio de reconciliación y de paz».
El cardenal Omella ha repasado la vida de san José y ha destacado tres enseñanzas: «la primera, confiar en Dios incluso cuando no entendemos sus caminos; la segunda, vivir la santidad en la vida cotidiana, en el trabajo y en la familia; y la tercera, aprender el valor del silencio que escucha y obedece».
Durante la predicación, el arzobispo de Barcelona ha pedido a san José, en su advocación de la Montaña, que interceda «por las familias, por los padres, por los trabajadores, por los niños sin hogar, por quienes atraviesan dificultades, por las hermanas de San José de la Montaña, por los presbíteros y seminaristas y también por toda la Iglesia».
El cardenal Omella ha subrayado que el rasgo más entrañable de san José es que cuida de los demás y enseña el valor de la humildad y del servicio. «Su grandeza consiste en saber ponerse en segundo plano para que se cumpla el plan de Dios. En una cultura en la que a menudo se busca el protagonismo, san José nos enseña la grandeza de la humildad y del servicio a los demás», ha comentado.
Para concluir, el prelado barcelonés ha finalizado con una oración del papa Francisco dedicada a san José.
El coro Francesc Valls y el organista Sr. Juan de la Rubia han amenizado la celebración litúrgica, que ha contado con la presencia de presbíteros vinculados a la diócesis.
Sílvia Muñoz