El catedrático de periodismo de la USP-CEU y periodista José Francisco Serrano Oceja reivindica en Iglesia y poder en España. Del Vaticano II a nuestros días (Arzalia Ed.) lo que la Iglesia hizo en el período de la Transición política; aborda las dinámicas de poder de la historia reciente de la Iglesia en España, y en qué medida han influido en el desarrollo de su historia y de la sociedad, especialmente desde 1975 hasta nuestros días.
En el libro afirmas que la Iglesia ha perdido relevancia institucional. ¿Pero qué ha ganado, desde la Transición?
Ha ganado una relevancia testimonial, de singularidades, de personas, también de personas que no representan como tal a la institución, pero que encarnan el Evangelio; ha ganado en relevancia de propuesta ética en un momento en el que se están configurando las reglas del diálogo público que conforma ese espacio necesario para las sociedades democráticas.
¿Ha superado la Iglesia su asignatura pendiente, el diálogo?
Cada generación es responsable de mantener los logros del pasado y de hacerlos viables en el presente. Uno de los frenos más evidentes para que se dé ese diálogo, que es sinónimo de sinodalidad, es el clericalismo. Está claro que, para que exista un diálogo ad intra y ad extra, en la Iglesia y con el mundo, es tan importante el hecho en sí mismo como crear las condiciones del diálogo. Me preocupa que en el diálogo con la sociedad haya quienes no nos reconozcan a los cristianos como interlocutores hábiles.
¿Cuáles son los retos que tiene la Iglesia hoy?
El principal sigue siendo transparentar el Evangelio, dar una respuesta de sentido que llene los deseos del corazón de las personas, y testimoniar una propuesta de vida que rompa con la dinámica que las ideologías están asentando en nuestro mundo. La fe no es una ideología. La propuesta de la Iglesia es el Evangelio y su invitación al encuentro personal de cada uno con Jesucristo en la comunidad de vida y amor.
Óscar Bardají y Martín