Barcelona celebra la Solemnidad de Corpus Christi

Se recupera la tradicional manera de llevar la custodia sobre un bayarte, cargado en los hombros del Cuerpo de Costaleros del San Cristo y cubierto por el palio

Fotografías: Catedral de Barcelona

Este domingo 2 de junio ha tenido lugar la misa de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo que este año se ha presentado con el lema «Jesucristo sale a la calle». Como es tradición la celebración tuvo lugar en el Pla de la Seu, a los pies de la Catedral de Barcelona, ​​que quedó lleno de los fieles, entre los que destacaban las cofradías y entidades del cortejo festivo y popular.

El arzobispo de Barcelona Card. Juan José Omella, presidió la celebración acompañado de los obispos auxiliares, Mons. David Abadías y Mons. Javier Vilanova Pellisa. Sentados tras el altar, estaban también los miembros del Capítulo de la Catedral y los vicarios del Arzobispado y otros presbíteros diocesanos.

Alrededor de dos mil personas siguieron la celebración. En primera fila se encontraban algunos representantes de instituciones civiles como el director de Afers Religiosos de la Generalitat de Catalunya, Carles Armengol, y representando al Ayuntamiento de Barcelona el Tercer Teniente de la Alcaldía, Albert Batlle. También, entre las primeras filas destacaban algunos representantes de entidades diocesanas como el director de Cáritas Barcelona, ​​Eduard Sala, así como Margarita Bofarull, responsable de la delegación diocesana de Fe y Cultura.

«La Eucaristía es el mayor tesoro»

«La Eucaristía es el mayor tesoro que tenemos los cristianos». Con estas palabras, alto y claro, el arzobispo de Barcelona subrayó, en el momento de la homilía, la importancia del Cuerpo de Cristo. En un primer momento, dirigiéndose a los niños y niñas que este año han recibido la primera comunión -sentados en primera fila- les dijo que recibir la Eucaristía es un «regalo». Con un tono cercano y cálido les contó la historia de San Tarsicio, un joven monaguillo Romano que en el 203 (d.C.) murió por llevar la Eucaristía a una comunidad de cristianos.

El cardenal Omella recordó a todos los presentes que la Eucaristía, simboliza el amor de Dios en nosotros y es «la autopista, que nos conduce hacia el cielo». «¿Sabemos valorar ese tesoro que tenemos que es la Eucaristía? -preguntó Omella a los fieles- La Eucaristía nos recuerda que Dios está presente en ese trozo de pan en el que nos dice el Señor “yo te quiero a ti”». El Señor nos ama y quiere salvarnos».

«Donde está Caridad»

Recordando que el corpus es la fiesta de la Caridad, recordó que precisamente, «Dios nos da su fuerza en la Eucaristía, para compartir lo que tenemos, para ser solidarios». «Vivimos en comunión Todos somos hermanos unidos en la Eucaristía que es comunión, por eso hoy también es el día de Cáritas». En este sentido, aprovechó para agradecer a Cáritas su labor hacia los necesitados recordando que Dios nos dice «en los pobres, en los vecinos y en los hermanos debe reconocerme a mí». La ayuda a los pobres es lo que magnifica la Iglesia. La Iglesia es amor y el amor nunca muere, el amor es eterno. Gracias Cristianos de Barcelona que participa por su ayuda que hagáis a los pobres».

«Si no vivimos la fraternidad ni sabemos colaborar unos con otros no somos cristianos. Allí donde hay caridad, allí está el Señor.»

Procesión por las calles de Barcelona

Tras la celebración se dio paso a la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento en la Custodia del siglo XIV que reposa sobre el trono del Rey Martí l’Humà, acompañada del cortejo religioso y popular. Este año, en vez de utilizar una plataforma móvil se ha recuperado la manera tradicional de llevar la custodia, que fue sobre el bayarte, cargado sobre los hombros de los miembros del Cuerpo de Costaleros del San Cristo, y cubierta por el palio, también llevado a peso. Este cambio que supone una recuperación de la tradición, se ha hecho para garantizar una mejor preservación del trono del Rey Martí l’Humà la Custodia.

El recorrido que siguió la procesión pasó por: Plaza Nova, c/ de Els Arcs, c/ de Cucurulla, Pl. de la Cucurulla, c/ del Pi, Pl. de San José Oriol, Pl. del Pi, c/ Cardenal Casañas, Rambla, c/ Ferran, Pl. San Jaime, y c/ del Obispo. Además, como ya se ha hecho en los últimos años, en la Iglesia del Pi y la Iglesia Sant Jaume se instalaron unos pequeños altares donde el cortejo hizo una parada para rezar. También fue un punto de oración justo donde se ubica el mosaico de Joan Miró. Allí, en recuerdo a las víctimas del atentado del 17 de agosto de 2017, se oró por la paz.

Ya con la puesta de Sol, el cortejo finalizaba el recorrido en la plaza de la Catedral, donde les esperaba el bestiario festivo y popular que habían encabezado la procesión e hicieron la reverencia al paso de la custodia, así como, los Falcons de Barcelona erigieron una figura en su honor. Uno de los momentos más emblemáticos fue el baile del Águila de la Ciudad delante y de los Gigantes de la Ciudad ante la custodia, que dieron paso al momento culminante de la bendición final. El Virolai, entonado por todos los fieles, puso el punto y final a la celebración.

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