Este lunes 26 y martes 27 de enero se han celebrado las 61 Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura en las que han participado más de un centenar de presbíteros de toda Cataluña. Mons. Casanova, obispo de Vic, en la primera de las intervenciones ha empezado diciendo que «es importante no olvidar que el acompañamiento siempre es hacia la santidad».
El núcleo de las intervenciones de las Jornadas de Castelldaura 2026 se ha centrado en el acompañamiento espiritual y en cómo ayudar a las personas a crecer en vida interior y en su relación con Cristo, es decir, definido no como una receta prefabricada, sino como un arte de escucha y guía personal hacia la santidad. Mons. Romà Casanova y otros ponentes han subrayado que este acompañamiento debe respetar siempre la libertad y la dignidad de la persona, siendo el Espíritu Santo el verdadero agente transformador. Casanova ha hablado del significado de santidad. Ésta ha dicho «no es un concepto abstracto, es la unión con Cristo y la plenitud del amor. El Vaticano II nos recuerda la llamada universal a la santidad ya la misión. La santidad es un don y una tarea».
En cuanto al acompañamiento espiritual, el obispo de Vic, ha afirmado que «hay que escuchar mucho y hablar poco, actuando como un espejo para el otro. Debe ser una persona santa, sabia y experta en vida espiritual y en humanidad. Hoy, en un contexto de ‘nuevo paganismo’, hay mucha gente que vuelve a llamar a la puerta de ‘más gente que vuelve a llamar a la puerta» que nunca”.
Por su parte, Luis Felipe Navarro, rector emérito de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, con su ponencia «El respeto a la persona en el acompañamiento espiritual», ha puesto el foco en cómo ayudar a crecer a la persona en vida interior teniendo en cuenta la dignidad y la libertad de cada persona. Hay que conocer muy bien la naturaleza de la relación de acompañante y acompañado: «debe ser siempre libre, se basa en la confianza y dar prioridad al Espíritu Santo». Profundizando en la relación que se establece entre dos personas, lo que acompaña y el acompañante, cada una con su biografía, ha explicado que «el acompañamiento espiritual debe respetar la dignidad ontológica y la libertad de los hijos de Dios. No se puede imponer, mandar o anular la voluntad del acompañado; el papel del guía es de servicio, no de domina.
Tanto Mons. Casanova como Navarro han estado de acuerdo en afirmar que nadie puede acompañar a otro si él no es acompañado. Se necesitan guías espirituales que sean creíbles y expertos en la vida del espíritu para ayudar a las nuevas generaciones.
El acompañamiento espiritual en los jóvenes y la fraternidad sacerdotal
Las intervenciones del primer día de las jornadas establecieron los cimientos de un buen acompañamiento espiritual. En el segundo día se ha hablado desde una vertiente más pastoral. En primer lugar, Fulgencio Espa, párroco de la parroquia de Santa María de Nazaret del barrio de Vallecas de Madrid ha hablado de la llamada generación 5G y sus diversos retos y oportunidades.
Esta generación se caracteriza por una fuerte influencia de la tecnología, en la que a menudo se dedica más tiempo al móvil que a las personas. «Nos dirigimos a jóvenes que han nacido con el móvil en la mano, con un perfil creado en las redes sociales. Vivir de perfiles comporta tres dificultades: gran dificultad de reconocerse, narcisismo emotivo y muchos ‘yos'», según Espa. Ante una generación que experimenta un vacío existencial, ha compartido la idea de que «para acompañar a la generación 5G, lo primero es el amor: que los jóvenes se sientan queridos, que los amamos. Los jóvenes se sienten queridos cuando participas de sus alegrías».
Antonio Cobo, presbítero de la diócesis de Almería, ha hablado de la fraternidad sacerdotal. A lo largo de su ponencia ha resaltado la importancia de vivirla, «por naturaleza humana, creada por Dios, somos hermanos. Los gestos de fraternidad nos alinean con lo que somos. Es esencial para nuestra vocación y misión vivir, crecer, progresar, trabajar y perfeccionar la fraternidad sacerdotal. Una fraternidad efectiva y afectiva que crea ocasiones, crea ocasiones, sacerdotes”. Como miembro de la Sociedad Sacerdotal de Santa Cruz ha valorado el acompañamiento que se ofrece a los presbíteros con formación y detalles de familia.
Las Jornadas han concluido con una tertulia que ha contado con la presencia de Mons, Javier Vilanova, obispo auxiliar de Barcelona, quien ha agradecido que cada año se celebren estas jornadas de formación y fraternidad: «es una alegría que los sacerdotes cuidemos la fraternidad entre nosotros y también el hecho de ayudarnos».
El Centro Sacerdotal Rosselló organiza hace sesenta y un años estas jornadas que ofrecen un espacio de encuentro y una ocasión para reflexionar sobre distintos aspectos de la vida sacerdotal. Mn. Ignasi Pujol, vicario del Opus Dei para Cataluña y Andorra, en la inauguración ha afirmado que en esta edición “queremos ofrecer un amplio abanico de aspectos sobre cómo acompañar de manera más eficaz, ante las dificultades personales y pastorales actuales. Acompañar espiritualmente no es dar unas recetas prefabricadas; es andar junto al otro y ayudarle a reconocer la acción de Dios en su vida. Cabe recordar que el verdadero director es el Espíritu Santo. En palabras de san Josemaría, la misión del acompañamiento es ‘abrir horizontes’”.
Fuente: OPUS DEI