8 DE ENERO

Santa Gúdula, virgen

Una interpretación del nombre de Gúdula lo hace venir de un diminutivo latinizado del nombre germánico “Guda”, “Dios”. Y sí, nuestra Gúdula vivió, toda ella, encarada hacia Dios. Hija de los condes de Brabante, emparentada con la corona franca, la familia debía de ayudar: los padres, ya mayores, abrazaron la vida religiosa y todos los hermanos son declarados santos por la Iglesia. Y también le ayudó la educación que recibió de su tía, santa Gertrudis, que, de pequeña, la educó en la abadía benedictina de Nivelles (sur de Bruselas). Muerta la tía regresó a la casa solariega donde llevó una vida de oración y caridad, sin entrar en ningún convento.

Estaría muy convencida de lo que hacía porque la tradición nos cuenta cómo a diario iba a misa muy temprano, todavía oscuro, y se acompañaba de una linterna que, por más que el demonio le apagaba, siempre encontraba un buen ángel que le volvía a encender. Murió en Hamme (Flandes) hacia el 712. Casi cien años después de su muerte, el emperador Carlomagno, pariente suyo, difundió su culto y expuso sus reliquias a los fieles, que en 1579 fueron dispersadas por los calvinistas. Es patrona de la ciudad de Bruselas.