5 DE ENERO

San Juan Nepomuceno Neumann, obispo

San Diosgracias, obispo

Hacía años que el obispado de Cartago no tenía obispo a causa de la invasión de los vándalos. Finalmente, gracias a Dios, Diosgracias fue elegido nuevo obispo en el año 454. Con novedades, sin embargo: vendió los vasos sagrados para rescatar a los prisioneros del ejército romano retenidos por el vándalo Genserico. Y aún, dedicó dos grandes basílicas dotadas de camas y lechos, para cuidar a los prisioneros. Este acto de Buen Samaritano no gustó a todos y, una vez muerto Diosgracias en 458, la diócesis quedó vacante durante un cuarto de siglo, no fuera que su sucesor fuera también un obispo según el corazón de Dios (o que hiciera ‘ olor’ de oveja’).

«A los obispos se les pide que vivan de forma auténtica su servicio en la acogida, la sobriedad, la paciencia, la mansedumbre, la fiabilidad, la bondad de corazón» (Papa Francisco).

  1. Santa Sinclética, virgen, de la que se explica que trajo vida eremítica. En Alejandría, Egipto (s. IV).
  2. San Deogracias, obispo, que redimió a muchos cautivos capturados por los vándalos, ofreciéndoles cobijo en dos grandes basílicas dotadas de camas y lechos. En Cartago, ciudad del norte de África (ahora Túnez) (457/458).
  3. Conmemoración de santa Emiliana, virgen, tía paterna de san Gregorio Magno, papa, la cual murió piadosamente poco después de su hermana Társila. En Roma (s. VI).
  4. San Convoyón, abad, que fundó en Roten el monasterio de San Salvador, en el que, bajo su dirección y siguiendo la Regla de san Benito, surgieron un elevado número de monjes; cuando los normandos destruyeron el monasterio, fundó una nueva casa en Plélan, donde murió ya octogenario. En Bretaña Menor (ahora Francia) (868).
  5. San Eduardo, llamado “el Confesor”, que, siendo rey de los ingleses, fue muy querido por su eximía caridad, y trabajó incansablemente para mantener la paz en sus estados y la comunión con la Seo Romana. En Londres, Inglaterra (1066).
  6. San Gerlaco, eremita, que se distinguió por el servicio prestado a los indigentes. Cerca de Valkenburg, en la región de Limburg (ahora Bélgica) (1165).
  7. Beato Rogelio, sacerdote de la orden de los Hermanos Menores, discípulo de san Francisco y ferviente imitador suyo. En la ciudad de Todi, Umbría (ahora Italia) (1237).
  8. Beatos Francisco Peltier, Jaime Ledoyen y Pedro Tressier, sacerdotes y mártires, que, para mantenerse fieles a su sacerdocio, fueron degollados durante la Revolución Francesa. En Angers, ciudad de Francia (1794).
  9. San Juan Nepomuceno Neumann, obispo, de la Congregación del Santísimo Redentor, el cual se distinguió por su solicitud a favor de los inmigrantes pobres, ayudándoles con sus consejos y su caridad, así como en la educación cristiana de los niños. En la ciudad de Filadelfia, del estado de Pensilvania, en EE.UU. (1860).
  10. Beata María Repetto, virgen, de las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio en el Monte Calvario, que vivió escondida del mundo y se esforzó por ayudar a los afligidos y dar esperanza de salvación eterna a aquellos que dudaban. En Génova, ciudad de Italia (1890).
  11. Beato Carlos de San Andrés (Juan Andrés) Houben, presbítero de la Congregación de la Pasión, admirable ministro del sacramento de la penitencia. En Dublín, Irlanda (1893).
  12. Beata Marcelina Darowska, que, muertos su esposo y su primogénito, se dedicó a Dios y, preocupada por la dignidad de la familia, fundó la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, para la educación de las jóvenes. En Jazlowice, Ucrania (1911).
  13. Beato Pedro Bonilli, sacerdote, fundador del instituto de las Hermanas de la Sagrada Familia, para atender y educar a las niñas pobres y huérfanas. En Spoleto, Italia (1935).
  14. Beata Genoveva Torres Morales, virgen, que desde joven experimentó las contrariedades de la vida y soportó la enfermedad que le afectaba. Fundó el instituto de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Ángeles, para ayudar a las mujeres. En Zaragoza (1956).

Enero el mes de los bolsillos vacíos.

Enero el mes de los bolsillos vacíos.