Santo Tomás Becket, obispo y mártir
Santo Tomás Becket, obispo y mártir
Nacido en Londres en 1118, Tomás fue amigo del rey Enrique II, quien lo nombró canciller del reino e incluso lo promovió a la mitra primacial de Inglaterra, como Arzobispo de Canterbury. Defendiendo enérgicamente los derechos y las libertades de la Iglesia, le valió un exilio de seis años a Francia. En diciembre de 1170 volvió a Londres, después de aceptar la convocatoria de un concilio para debatir los desacuerdos con el rey. Pero pronto volvió a enfrontarse con Enrique, que, agotado, según se dice, exclamó: “¿Quién me librará de este cura?”. Finalmente, el rey decidió: el 29 de diciembre, cuatro caballeros entraron en la catedral de Canterbury y, mientras Becket rezaba, lo asesinaron. Canonizado tres años después.
- Santo Tomas Becket, obispo y mártir, que por defender la justicia y la Iglesia fue obligado a desterrarse de la sede Canterbury y de la misma Inglaterra, volviendo al cabo de seis años a su patria, donde padeció mucho hasta que fue asesinado en la catedral por los esbirros del rey Enrique II, emigrando a Cristo (1170).
- Conmemoración de san David, rey y profeta, hijo de Jesé betlehemita, quien encontró gracia ante Dios y fue ungido con el santo óleo por el profeta Samuel para regir el pueblo de Israel. Trasladó a la ciudad de Jerusalén el arca del Señor, y el Señor le juró que su descendencia permanecería para siempre, porque de él nacería Jesucristo según la carne.
- En Arlés, de la Provenza, en la Galia, san Trófimo, considerado como el primer obispo de esta ciudad (s. III).
- En Cartago, san Libosio, obispo de Vaga y mártir, que en el concilio de Cartago afirmó acerca del bautismo de los herejes: Cristo dijo en el Evangelio: Yo soy la verdad, y no dijo: Yo soy la costumbre (c. 258).
- En Milán, de la Liguria, san Martiniano, obispo (c. 431).
- En Constantinopla, san Marcelo, abad del monasterio de los Acemetes en el Bósforo, donde día y noche, sin parar, se cantaban salmos (c. 480).
- En Oroër, de Neustria, san Ebrulfo, abad del monasterio de Saint-Fuscien, en tiempo del rey Childerberto (c. 596).
- En Palermo, de Sicilia, beato Gerardo Cagnoli, religioso de la Orden de Hermanos Menores, que durante mucho tiempo hizo vida eremítica (1342).
- En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Howard, mártir, que, siendo vizconde de Stafford, profesó la fe católica y por esto fue acusado de conspiración contra el rey Carlos II, muriendo degollado por Cristo (1680).
- En Seúl, de Corea, santos Benedicta Ion Kyong-nyon, viuda y catequista, y seis compañeros [1], mártires, todos los cuales sufrieron muchos suplicios a causa del nombre de cristiano, acabando degollados (1839).
- En la ciudad de Paterna, en la región de Valencia, beato José Aparicio Sanz, presbítero y mártir, que derramó su sangre por Cristo cuando arreciaba la persecución contra la fe (1936).
- En el pueblo de Picadero de Paterna, en la región de Valencia, beatos mártires Enrique Juan Requena, presbítero, y José Perpiñá Nácher, los cuales lucharon noblemente por Cristo (1936).
- En la localidad de San Miguel de los Reyes, en la región de Valencia, beato Juan Bautista Ferreres Boluda, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que durante la persecución de la fe, imitando la pasión de Cristo, consiguió la palma el martirio (1936).
[1] Sus nombres son: san Pedro Ch’oe Ch’ang-hub, catequista; Bárbara Cho Chungi, viuda de san Sebastián Nam I-gwam; Magdalena Han Yong-i, viuda; Isabel Chong Chong-hye, virgen, hija de santa Cecilia Yu So-sa y hermana de san Pablo Chong Hasang; Bárbara Ko Sun-i, mujer de san Agustín Pak Chong-won; y Magdalena Yi Yongdog, virgen, hermana de santa Catalina Yi.







