24 DE MARZO

San Oscar Arnulfo Romero, mártir

En 1977 el obispo Oscar fue nombrado arzobispo de San Salvador, ante la alegría de los políticos y militares represores: hasta entonces había sido un hombre ‘pacífico’, que creían que no les traería problemas. Pero les salió el tiro por la culata: el nuevo prelado comenzó a denunciar la opresión contra los pobres, la creciente desigualdad económica y la violencia ejercida por las autoridades represoras.

Amenazado de muerte, él continuó denunciando con contundencia la violencia gubernamental. Un sicario, ahora sí, lo asesinó de un disparo certero al corazón mientras levantaba la hostia, que quedó manchada con su sangre, en la capilla de las Carmelitas del Hospital de la Divina Providencia de San Salvador. Era el 24 de marzo de 1980, tenía 62 años. Las últimas palabras del día anterior a los soldados: «Hermanos, ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: no matar. En nombre de Dios y de este pueblo sufrido… les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, cese la represión».