17 DE JULIO

Teresa de San Agustín y las mártires de Compiègne

A partir del 1792, con la ejecución de los reyes, la Revolución francesa entró en una fase radical de gran violencia, el llamado Terror. Las ejecuciones de personas o grupos sospechosos de antirrevolucionarios crecieron hasta el extremo. En este clima muchos religiosos terminaron muriendo en la guillotina. El Carmelo Descalzo de Compiègne hacía tiempo que vivía amenazado por los acontecimientos políticos y las religiosas habían tenido que dejar el convento para pasar a vivir en casas de conocidos.

En julio de 1794 las autoridades arrestaron toda la comunidad, 16 religiosas, las juzgaron y condenaron a muerte por «fanáticas y sediciosas». Durante el tiempo que estuvieron prisioneras, la priora, Teresa de San Agustín, las consoló todas como buena madre espiritual. Más tarde, cuando las llevaban hacia la guillotina, se puso al frente del grupo. Ella y sus hermanas murieron sin proferir ninguna palabra de odio, sino cantando alabanzas a Dios.