Virgen de los Dolores
La Virgen de los Dolores
Al día siguiente de la fiesta de la Santa Cruz celebramos la Virgen en su misterio de Dolor ante la muerte ignominiosa de su Hijo. Las numerosas imágenes de la Piedad o Dolorosas evidencian esta devoción a la Virgen: «María hace propio el dolor del Hijo y acepta con Él la voluntad del Padre» (Papa Francisco).
- Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que de pie junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su desobediencia trajo la muerte.
- En Roma, san Nicomedes, mártir, a quien el papa Bonifacio V honró su sepultura en la vía Nomentana con un templo sepulcral (s. inc.).
- En Tournus, en el territorio de Chalons, a orillas del Saona, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Valeriano, mártir (s. inc.).
- En Tomi (hoy Constanza), en la Escitia (hoy Rumania), santos Estratón, Valerio, Macrobio y Gordiano, mártires, cuya pasión ocurrió, según parece, siendo Licinio emperador (s. IV).
- A orillas del Danubio, san Nicetas Godo, mártir, a quien el rey arriano Atanarico mandó quemar en odio a la fe católica (c. 370).
- En Lyon, de la Galia, san Alpino, obispo, sucesor de san Justo (s. IV).
- En Toul, cerca de Nancy, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Apro, obispo (s. VI).
- En el monasterio de Jumieges, cerca de Rouen, en Neustria (hoy Francia), san Aicadro, abad, discípulo y sucesor en el cargo de san Filiberto (s. VII).
- En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Emilas, diácono, y Jeremías, que fueron decapitados por su fe cristiana durante la persecución sarracena, después de sufrir una larga y dura prisión (852).
- En Busseto, en la región de Fidenza, de la Emilia, beato Rolando de Médicis, anacoreta, que pasó una vida solitaria por los duros Alpes, viviendo en gran penitencia y conversando sólo con Dios (1386).
- En Génova, en la Liguria, de Italia, santa Catalina Fieschi, viuda, insigne por el desprecio de lo mundano, por sus frecuentes ayunos, amor de Dios y caridad para con los necesitados y enfermos (1510).
- En la ciudad de Hirado, en Japón, beato Camilo Costanzo, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir, que, mandado a la hoguera por el regente supremo Hidetada, no cesó de predicar a Cristo aún en la misma pira (1622).
- En la localidad de Santo Domingo de Xagacia, en México, beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, mártires, que, siendo catequistas, al pretender remover los ídolos para servir a Cristo, fueron apaleados cruelmente, imitando la pasión de Cristo y alcanzando el premio eterno (1700).
- En Viena, en Austria, beato Antonio María Schwartz, presbítero, que fundó una congregación de operarios cristianos bajo la protección de san José de Calasanz, para cuidado pastoral de principiantes y jóvenes obreros y para la defensa de sus derechos (1929).
- En Llosa de Ranes, en la provincia de Valencia, beato Pascual Penadés Jornet, presbítero y mártir, que en la persecución religiosa durante el tiempo de guerra cambió su combate terreno por el gozo eterno (1936).
- Cerca de Munich, de Baviera, en Alemania, beato Ladislao Miegon, presbítero y mártir, que desde Polonia, dominada por un régimen dictatorial ofensivo ante Dios y ante los hombres, a causa de su fe fue llevado al campo de concentración de Dachau, donde el tormento lo coronó de gloria eterna (1942).
- En Nápoles, en Italia, beato Pablo Manna, presbítero del Pontificio Instituto para Misiones Extranjeras, que fue misionero en Birmania, pero por razón de su salud hubo de dejarlo, dedicándose a la evangelización, a la predicación de la palabra de Dios y a favorecer la unión de los cristianos (1952).







