San Juan XXIII, papa
San Juan XXIII, papa
El papa que haría el número 262 nació en una familia humilde de Sotto il Monte, el 25 de noviembre de 1881. Angelo Roncalli aprendió su lema papal, «Obediencia y Paz», en la mesa familiar, donde convivían padres, hermanos, tíos y primos; y lo haría realidad cuando tomó parte como enfermero en la Gran Guerra, como delegado apostólico en Bulgaria y Grecia (salvando a miles de judíos de los nazis), como nuncio en París, como cardenal y patriarca de Venecia y finalmente, desde octubre de 1958, como papa, tomando el nombre de Juan XXIII. Siempre será recordado como el papa que inició el Concilio Vaticano II. Murió el 3 de junio de 1963.
- En Roma, san Juan XXIII, papa, cuya vida y actividad estuvieron llenas de una singular humanidad y se esforzó en manifestar la caridad cristiana hacia todos, trabajando por la unión fraterna de los pueblos. Solícito por la eficacia pastoral de la Iglesia de Cristo en toda la tierra, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963).
- En Madrid, capital de España, santa María Soledad (Manuela) Torres Acosta, virgen, que desde su juventud demostró gran solicitud hacia los enfermos pobres, a los que atendió con total abnegación, especialmente al fundar la Congregación de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos (1887).
- Conmemoración de san Felipe, uno de los siete diáconos elegidos por los apóstoles, que convirtió a los samaritanos a la fe en Cristo, bautizó al eunuco de Candace, reina de los etíopes, y evangelizó todas las ciudades por las que pasaba hasta llegar a Cesarea, donde, según la tradición, descansó en el Señor (s. I).
- En Anazarbe, de Cilicia, santos Táraco, Probo y Andrónico, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano perdieron la vida por confesar a Cristo (~ 304).
- En la región de Vexin, en la Galia Lugdunense, conmemoración de los santos Nicasio, Quirino, Scubícolo y Piencia, mártires (fecha incierta).
- En Verdún, en la Galia, san Santino, obispo, que, según se cree, fue el primero en predicar el Evangelio en esta ciudad (s. IV).
- Conmemoración de san Sármata, abad en la Tebaida, que, siendo discípulo de san Antonio, recibió la muerte a manos de los sarracenos (357).
- En Uzés, de la Galia Narbonense, san Fermín, obispo, discípulo de san Cesáreo de Arlés, que enseñó a su pueblo el camino de la verdad (c. 552).
- En la región de Ossory, en Hibernia (hoy Irlanda), san Cánico, abad del monasterio de Achad-bó (hoy Aghaboe), uno de los muchos que fundó (599).
- Cerca de la fortaleza de Schemaris, en las montañas del Cáucaso, muerte de san Anastasio, presbítero, apocrisario de la Iglesia Romana y compañero en la confesión de la fe católica y en el destierro de san Máximo el Confesor, que entregó su espíritu a Dios mientras pronunciaba en la celebración de la santa Sinaxis: «Lo santo para los santos» (666).
- En Lierre, de Brabante, san Gumaro, que era soldado, pero, devoto de Dios, con sus bienes construyó un oratorio, donde a su muerte fue enterrado (c. 775).
- En la ciudad de Colonia, en la Lotaringia, de Germania, san Bruno, obispo, que siendo hermano del emperador Otón I, recibió conjuntamente el gobierno de Lotaringia y la función episcopal, y llevó a cabo su misión sacerdotal con gran fidelidad, mostrando a la vez su gran magnanimidad como príncipe (965).
- En Gniezno, ciudad de Polonia, san Gaudencio o Radzim, obispo, que hermano, según la carne y según el espíritu, de san Adalberto, obispo de Praga, compañero fiel suyo en los trabajos, testigo de su martirio, padeciendo también encarcelamientos (c. 1011).
- En la ciudad de Riga, junto al mar Báltico, conmemoración de san Meinardo, obispo, que era monje en Germania, y ya anciano, cuando decidió dirigirse a Livonia para evangelizar aquel pueblo, construyó la iglesia de Üxkül, fue ordenado obispo y puso los cimientos de la fe cristiana en aquella región (1196).
- En Bolonia, de la Emilia, beato Jacobo de Ulma Griesinger, religioso de la Orden de Predicadores, el cual, aunque analfabeto, era muy buen pintor de vidrieras y daba ejemplo de constante trabajo y oración (1491).
- En Canosso d’Asti, en la Lombardía, muerte de san Alejandro Sauli, que fue primero obispo de Aleria, en la isla de Córcega, y después de Pavía, y formó parte de la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo, trabajando con gran caridad en favor de los pobres (1592).
- En Hanoi, de Tonquín, san Pedro Le Tuy, presbítero y mártir, que, por su fe en Cristo, fue degollado en tiempo del emperador Minh Mang (1833).
- En Barcelona, beato Ángel Ramos Velázquez, religioso de la Sociedad Salesiana y mártir, que libró el buen combate de la fe en tiempo de persecución (1936).







