Virgen de Lourdes
La Virgen de Lourdes
En la advocación de la Virgen de Lourdes pedimos al “Dios misericordioso, que remedie con el amparo del cielo nuestro desvalimiento”. Desvalimiento que se manifestó en aquella joven Bernardita Soubirous (1844-1879) ante la gruta de Massabielle: «Cuando la vi, me froté los ojos, creyendo que estaba alucinando». Después de estos hechos, sencillos, Lourdes se ha convertido en un centro de fe y de oración, y un milagro constante de atención a los enfermos. ► Arzobispado de Barcelona:- Encontramos una imagen de la Virgen de Lourdes en una capilla del claustro de la catedral de Barcelona.
- Parròquia de la Mare de Déu de Lourdes (C/ de la Font Honrada, 33). Es la iglesia y parroquia más antigua del Poble-sec, dedicada inicialmente a santa Madrona (1871, creación de la parroquia-1878, translación de las reliquias de Santa Madrona). La iglesia actual: reconstrucción del 1916, proyectada por Francesc de Paula del Villar i Carmona (Barcelona, 1861–1926).
- La Hospitalidad de Virgen de Lourdes fue erigida en Barcelona por el obispo Joan Laguarda i Fenollera en 1910 (la primera del Estado español). El 18 de junio de 1910 salieron dos trenes con treinta enfermos y 430 pelegrinos, en la primera peregrinación hacia al santuario de Lourdes.
- Memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes. Cuatro años después de la proclamación de su Inmaculada Concepción, la Santísima Virgen se apareció en repetidas ocasiones a la humilde joven santa María Bernarda Soubirous en los montes Pirineos, junto al río Gave, en la gruta de Massabielle, de la población de Lourdes, y desde entonces aquel lugar es frecuentado por muchos cristianos, que acuden devotamente a rezar.
- En Roma, en la vía Apia, en el cementerio que lleva su nombre, santa Soteris, virgen y mártir, que, como relata san Ambrosio, renunciando por causa de la fe a la nobleza y a los honores de su familia, no se prestó a inmolar a los ídolos, ni se dejó vencer por las injurias humillantes, ni temió morir herida por una espada (c. 304).
- Conmemoración de los numerosos santos mártires, que durante la persecución bajo Diocleciano fueron apresados en Numidia y, no queriendo entregar las Sagradas Escrituras conforme al edicto del emperador, fueron víctimas de crueles suplicios (s. IV in.).
- En Castel Volturno, en la Campania, san Castrense, mártir (s. inc.).
- En Apulia, san Secundino, obispo (s. V/VI).
- En Chateâu-Laudon, en la Galia, san Severino, abad del monasterio de Agaune (s. VI).
- En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura de san Gregorio II, papa, que en los tiempos difíciles bajo el emperador León el Isáurico trabajó en defensa de la Iglesia y del culto de las sagradas imágenes, y envió a san Bonifacio a predicar el Evangelio en tierras de Germania (731).
- También en Roma, memoria de san Pascual I, papa, que, llevado por la devoción, trasladó muchos cuerpos de mártires desde las catacumbas a distintas iglesias de la ciudad (824).
- En Borgoña, san Ardano, abad de Tournus (1066).
- En Chihuahua, en México, san Pedro Maldonado, presbítero y mártir, que durante la persecución, arrestado mientras administraba el sacramento de la penitencia, alcanzó el triunfo del martirio al ser golpeado en la cabeza (1927).
- En Vinaroz, en la región de Valencia, en España, beato Tobías (Francisco) Borras Romeu, religioso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y mártir, que consumó su glorioso sacrificio por odio a la fe durante la persecución religiosa (1937).







