Cerca de quinientas personas han participado en la misa funeral por el eterno descanso del alma del papa Francisco, celebrada esta tarde en la Catedral de Barcelona. La misa ha sido presidida por Mons. Javier Vilanova i Pellisa y concelebrada por Mons. David Abadías i Aurín, ambos obispos auxiliares de Barcelona. Entre las autoridades civiles, ha destacado la asistencia del presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, así como del presidente del Parlament, Josep Rull, y del delegado del Gobierno del Estado, Carlos Prieto, entre otras autoridades.
En la celebración por el Santo Padre, que ha comenzado a las 19.15 h, también han participado el Cabildo de la Catedral, los vicarios episcopales, y los delegados diocesanos, entre otros presbíteros y diáconos de la diócesis. Desde el coro de la sede barcelonesa, han seguido la celebración unos veinticinco seminaristas de Barcelona. Todo el Pueblo de Dios presente en el interior de la catedral ha rezado a Dios por el papa Francisco al tiempo que ha agradecido su pontificado.
En la homilía, predicada per Mons. David Abadías, el obispo auxiliar ha destacado cómo el Papa escogió “el nombre del Santo de Asís, Francesco, un santo conocido por su alegría, sencillez y autenticidad” para un pontificado con tres características: “la alegría, la sencillez y la misericordia”. Como nos recordaba en su exhortación apostólica Evangelii gaudium, “la alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de quienes se encuentran con Jesús. El papa Francisco ha sido el rostro de una Iglesia alegre, gozosa en el Espíritu, portadora de la Buena Nueva de Cristo, que acoge, que escucha, que sana, que ama”.
Para Mons. Abadías, Francisco nos ha mostrado desde el inicio “una manera de hacer muy cercana, muy sencilla y espontánea. (…) Cristo como buen Pastor da y se da incansablemente por el bien de los demás. Recordamos ahora cómo el papa Francisco nos ha pedido repetidamente ‘tener olor a oveja’, como Cristo, estando al servicio de la gente, cerca de la gente, en medio de la gente”.
Finalmente, el obispo Abadías ha destacado cómo el Papa “no ha apartado la mirada de los más necesitados. Su ‘tener olor a oveja’, su ‘estar con los demás’ ha estado marcado preferentemente por estar con los que más sufren. Misericordia significa poner el corazón (cordis) en la miseria (miser)”, recordando su lucha en defensa de los migrantes, de los desfavorecidos… y de tantos colectivos que sufren.