Mensaje del Santo Padre con motivo de la Pascua de Resurrección

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua! Jesús ha resucitado de entre los muertos. Junto con el canto del aleluya, resuena en la Iglesia y en todo el mundo, este mensaje: Jesús es el Señor, el Padre lo ha resucitado y él vive para siempre en medio de nosotros. Jesús mismo había preanunciado su muerte y […]

05 Abr, 2018
Església de Barcelona

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua!

Jesús ha resucitado de entre los muertos.

Junto con el canto del aleluya, resuena en la Iglesia y en todo el mundo, este mensaje: Jesús es el Señor, el Padre lo ha resucitado y él vive para siempre en medio de nosotros.

Jesús mismo había preanunciado su muerte y resurrección con la imagen del grano de trigo. Decía: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Y esto es lo que ha sucedido: Jesús, el grano de trigo sembrado por Dios en los surcos de la tierra, murió víctima del pecado del mundo, permaneció dos días en el sepulcro; pero en su muerte estaba presente toda la potencia del amor de Dios, que se liberó y se manifestó el tercer día, y que hoy celebramos: la Pascua de Cristo Señor.

Nosotros, cristianos, creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda. Es la fuerza del grano de trigo, del amor que se humilla y se da hasta el final, y que renueva realmente el mundo. También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias. Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados —tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte—, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo.

Y, hoy, nosotros pedimos frutos de paz para el mundo entero, comenzando por la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin. Que la luz de Cristo resucitado ilumine en esta Pascua las conciencias de todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas que estos hermanos y hermanas nuestros necesitan urgentemente, asegurando al mismo tiempo las condiciones adecuadas para el regreso de los desplazados.

Invocamos frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo, para que el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y la violencia. Que nuestros hermanos en Cristo, que sufren frecuentemente abusos y persecuciones, puedan ser testigos luminosos del Resucitado y de la victoria del bien sobre el mal.

Suplicamos en este día frutos de esperanza para cuantos anhelan una vida más digna, sobre todo en aquellas regiones del continente africano que sufren por el hambre, por conflictos endémicos y el terrorismo. Que la paz del Resucitado sane las heridas en Sudán del Sur: abra los corazones al diálogo y a la comprensión mutua. No olvidemos a las víctimas de ese conflicto, especialmente a los niños. Que nunca falte la solidaridad para las numerosas personas obligadas a abandonar sus tierras y privadas del mínimo necesario para vivir.

Imploramos frutos de diálogo para la península coreana, para que las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región. Que los que tienen responsabilidades directas actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional.

Pedimos frutos de paz para Ucrania, para que se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población.

Suplicamos frutos de consolación para el pueblo venezolano, el cual —como han escrito sus Pastores— vive en una especie de «tierra extranjera» en su propio país. Para que, por la fuerza de la resurrección del Señor Jesús, encuentre la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria.

Traiga Cristo Resucitado frutos de vida nueva para los niños que, a causa de las guerras y el hambre, crecen sin esperanza, carentes de educación y de asistencia sanitaria; y también para los ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es «productivo».

Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos.

Queridos hermanos y hermanas:

También a nosotros, como a las mujeres que acudieron al sepulcro, van dirigidas estas palabras: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado» (Lc 24,5-6). La muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra. Hay una palabra que va más allá y que solo Dios puede pronunciar: es la palabra de la Resurrección (cf. Juan Pablo II, Palabras al término del Vía Crucis, 18 abril 2003). Ella, con la fuerza del amor de Dios, «ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos» (Pregón pascual).

¡Feliz Pascua a todos!

Francesc

Vaticano, 1 de abril de 2018

Mensaje «Urbi et Orbi» por Pascua desde el balcón central de la Basílica vaticana

Síguenos

Facebook
Santa Úrsula i les santes verges😇Santa Úrsula i les santes verges Santa Úrsula (‘ossa petita’) i les santes d’avui van arribar a ser suprimides del Santoral, però, degut al seu culte molt tradicional, encara avui les conserva. Possiblement, la tradició vol fer d’elles un homenatge a la virginitat femenina. La tradició del segle V ens informa que el pare de la princesa bretona Úrsula la volia casar amb el príncep pagà d’Armòrica (l’actual Bretanya). Ella, que ja havia consagrat la seva virginitat, s’hi volia negar, però això suposava la guerra. Per guanyar temps va posar unes condicions: un termini de tres anys, que es reunissin deu comparses de mil donzelles cada una (d’aquí les «11.000 verges»?) i que el príncep es bategés. A la tornada d’un complicat viatge a Roma pel Rin, l’Úrsula i les companyes van ser martiritzades a Colònia pels huns d’Àtila. En una inscripció llatina a la catedral de Colònia hi consta: «XI. M. V.», que es pot llegir com «11 màrtirs verges», i no «11 milers de verges». Al MNAC es conserva el quadre d’en Joan Reixach (segle XV): «El retaule de les onze mil verges». «Les verges... segueixen l’Anyell arreu on va» (Ap 14,4).🗣«Quan trona pel mes d’octubre, neu segura», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Santa Teresa de Jesús, verge i doctora de l'Església😇🙏Teresa de Cepeda y Ahumada neix a Àvila el 28 de març de 1515, de família ‘hidalga’. Sa mare, Beatriz, es casà molt jove amb don Alonso, vidu del seu primer matrimoni i amb un avi toledà judaïtzant, Juan Sánchez. Van tenir tres filles i nou fills. Tot i que va entrar de carmelita als 20 anys, no fou fins als 40 que experimentà una profunda conversió després de trobar-se amb una imatge de “Crist molt llagat”. La nit de la seva mort, el 4 d'octubre de 1582, es va aplicar la reforma gregoriana del calendari i es van suprimir 11 dies.🗣«Per Santa Teresa, planta l’ametlla», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Preguem ben units pel papa Lleó XIV🙏. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Mare de Déu del Pilar😇Una tradició molt ar­rela­da a l'Aragó vol fer ar­ribar l'origen del santuari de l'antiga Cesaraugusta (Saragossa) als inicis matei­xos del cristianis­me (Maria s'hauria aparegut a l'apòstol sant Jaume, damunt d'un pilar). Però és a par­tir de l'època moder­na que el Pilar es­devé un gran san­tuari marià de la Península Ibèrica, amb una ir­ra­di­ació vers l'A­mèrica Llatina (ja que els nadius de les actuals Bahames ‘descobreixen’ Colom i els seus el 1492). Maria, símbol de la fortalesa en la fe, la seguretat de l'esperança i la constància en la caritat.«Si bones faves vols sembrar, fes-ho per la Mare de Déu del Pilar», segons una dita popular. ...
View on Facebook (abre en una nueva pestaña)
Vatican Media

Agenda

Evangelio del día

Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

(Lc 12,54-59)