Carta dominical | «Unidos por la misma luz»

Imagen: A. Codinach / Celebración ecuménica con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del año 2024. Ayer, día dieciocho, iniciamos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que finalizará el día 25 de enero. Estas fechas concretas no son fruto del azar, ya que abarcan el […]

Església de Barcelona

Imagen: A. Codinach / Celebración ecuménica con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del año 2024.

Ayer, día dieciocho, iniciamos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que finalizará el día 25 de enero. Estas fechas concretas no son fruto del azar, ya que abarcan el período entre el día que, tradicionalmente, se celebraba la fiesta de la cátedra de san Pedro y la fiesta de la conversión de san Pablo.

¿A qué se debe el protagonismo de estos dos grandes santos en esta celebración? Los apóstoles Pedro y Pablo son un modelo de trabajo ecuménico. Eran muy diferentes entre sí y tuvieron discrepancias; sin embargo, supieron respetarse y trabajaron para mantener unida la Iglesia de Cristo.

Este año, los organizadores de la Semana de la Oración por la Unidad de los Cristianos nos proponen que meditemos un precioso texto del Evangelio de Juan, la resurrección de Lázaro (Jn 11,17-27). En este episodio, Jesús acude a casa de una familia amiga para visitar a Lázaro. Cuando llega encuentra que ya ha fallecido y ha sido sepultado. En ese momento de dolor, Jesús acompaña y consuela a toda la familia y les da esperanza, la esperanza de la fe.

En este fragmento, Jesús dialoga con Marta sobre aquello que une a todos los cristianos: la fe en la resurrección. Los cristianos creemos que Jesús es la resurrección y la vida, nuestro único Señor y Salvador. Jesús nos dice que, si tenemos fe en Él, viviremos para siempre. ¿Creemos esto? El lema de esta semana de oración: “¿Crees esto?” (Jn 11,26) incide precisamente en el fundamento de nuestra fe.

Esta fe nos puede motivar a actuar como lo hace Jesús. Él se acerca a los más pequeños y vulnerables y, como vemos en el relato de Lázaro, se queda con ellos, los escucha y atiende.

Estos días son una buena ocasión para reflexionar y trabajar por la unidad de los cristianos. Fijémonos en lo maravilloso de todo lo que nos une y respetemos nuestras diferencias. Seamos todos uno (cf. Jn 17,21).

Con este espíritu ecuménico, este año tenemos el gozo de celebrar, por un lado, el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, en el que se formuló un credo que recogía los fundamentos comunes de la fe cristiana. Fue un intento de poner en común todo lo que unía a los cristianos de diferentes contextos culturales.

Por otro lado, el pasado mes de noviembre, celebramos la constitución de la Mesa de Diálogo Interconfesional de Catalunya. Una iniciativa promovida por los representantes de las distintas confesiones cristianas que conviven en Cataluña con el objetivo de trabajar por el diálogo ecuménico. Ojalá que esta Mesa ayude a construir puentes sólidos entre los cristianos.

Queridos hermanos y hermanas, los cristianos somos humildes lámparas que queremos iluminar el mundo con la luz de Cristo. Somos lámparas diferentes, pero con la misma luz. Pidamos al Señor que podamos trabajar juntos para que allí donde haya oscuridad podamos llevar su luz.

† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

Escucha la carta dominical en la voz del cardenal arzobispo de Barcelona.

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