
Carta dominical | «Con el esfuerzo de todos, sigamos avanzando»
Lee la glosa del arzobispo de Barcelona, el cardenal Omella, que esta semana nos habla del Día de la Iglesia Diocesana.
Lee la glosa del arzobispo de Barcelona, el cardenal Omella, que esta semana dedica a la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado.

Hoy celebramos la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, y el papa León XIV nos propone como lema unas palabras inspiradas en el Evangelio de Mateo: «Incluso uno solo de estos pequeños» (cf. Mt 18,10). El Papa nos invita a ver personas y no cifras cuando hablamos de migración.
Entre los migrantes y refugiados hay niños especialmente vulnerables, niños que han tenido que dejar su tierra, separarse de su familia, afrontar viajes peligrosos o comenzar de nuevo en otra tierra. El mensaje del Papa pone de relieve el drama que viven estos niños. Seamos conscientes de ello y no olvidemos que cada niño es hijo de Dios. Como dice el Santo Padre, «en cada niño, de hecho, podemos acoger y encontrar al Señor».
Es necesario que reconozcamos nuestra responsabilidad personal y comunitaria ante la situación de estos pequeños hermanos nuestros. No basta con lamentar las injusticias ni reclamar soluciones a los demás. Cada uno de nosotros puede, con nuestras acciones y actitudes, crear espacios donde los niños se sientan acogidos e integrados. No permitamos que el drama migratorio les robe la inocencia i la alegría.
Nosotros podemos hacer mucho. En nuestra diócesis conviven personas de origen, lengua y cultura diversas. Esta diversidad puede comportar dificultades, pero también es una riqueza. Seamos un lugar de acogida para los migrantes y dejémonos enriquecer por aquello que ellos nos aportan. Seamos una comunidad donde nadie sea considerado extranjero. Creemos espacios donde todos puedan participar, rezar, servir y sentirse parte del pueblo de Dios. ¿Quién sabe si dentro de unos años nosotros tendremos que emigrar a otro país? Muchos migrantes que llegan hoy a nuestra tierra probablemente nunca habían pensado que tendrían que hacerlo.
Esta Jornada debería hacernos reflexionar y entender qué mueve a tanta gente a dejar su tierra y, en muchos casos, a jugarse la vida. Sigamos el sencillo pero sabio consejo que se recoge en la Sagrada Escritura: «El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como el indígena: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto» (Levítico 19,34).
Conozco algunas familias que han optado por acoger a un menor migrante y el proceso, si bien no ha sido fácil, ha sido una experiencia maravillosa para la persona migrante y para la familia que lo acoge. De hecho, el joven se integra en la sociedad, estudia y se forma para servir al mundo con su trabajo y sus dones. Son jóvenes muy agradecidos que ayudan a construir un mundo mejor. En este sentido, os invito a ver la película Viaje al país de los blancos, que recoge las vivencias de Ousman Umar.
Queridos hermanos y hermanas, que esta Jornada nos ayude a ser cada vez más una comunidad donde nadie sea rechazado y donde todos se sientan acogidos. Que la Virgen de la Merced proteja a los niños y jóvenes que han tenido que abandonar su hogar y sufrir las migraciones forzadas. Son, sin duda, historias humanas estremecedoras. Que nunca ningún niño sea protagonista de una de estas historias; que nunca ningún niño se encuentre solo ante los peligros y las mafias lejos de su tierra. Hagamos que todos los niños puedan vivir una vida digna.
† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona
Escucha la carta dominical en la voz del cardenal arzobispo de Barcelona.