
Carta dominical | «Cuidemos al ser humano, cuidemos la creación»
Glosa del arzobispo de Barcelona sobre el cuidado de la creación
Glosa del arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, que esta semana dedica al inicio de curso.

Cada inicio de curso es una invitación a comenzar de nuevo. Después de las vacaciones de verano de muchas personas, las parroquias, las escuelas, los movimientos y las distintas realidades de la archidiócesis de Barcelona retoman, poco a poco, su actividad con una ilusión renovada. Ahora, con la mente más despejada, emprendemos una nueva etapa con la experiencia de lo aprendido durante el pasado curso y en el tiempo de verano.
Este nuevo curso llega, además, marcado por el recuerdo, todavía muy vivo, de la visita del papa León XIV el pasado mes de junio. Aquellos días fueron una auténtica gracia para nuestra Iglesia diocesana. Sus palabras y sus gestos de cercanía dejaron una profunda huella en nuestros corazones. Sus mensajes alimentaron nuestras mentes y orientaron nuestras vidas.
El recuerdo de aquellos días no es solo una hermosa página de nuestra historia reciente ni un conjunto de imágenes emotivas, es algo más. La visita apostólica del Santo Padre es una oportunidad para redescubrir con alegría y gratitud nuestra condición de hijos e hijas amados por Dios, y para renovar nuestro compromiso cristiano.
Este nuevo curso pastoral es una oportunidad para que nuestro entusiasmo se concrete también en hechos y acciones. Las grandes celebraciones solo tienen sentido si se transforman en una conversión cotidiana, en una oración más intensa, en una caridad concreta y en un renovado impulso misionero. La fe no crece únicamente recordando los momentos extraordinarios, sino haciendo extraordinaria la fidelidad ordinaria de cada día.
El Evangelio nos recuerda con frecuencia que un árbol se conoce por sus frutos. También una diócesis es reconocida por los frutos que produce: comunidades acogedoras, familias que viven la fe, jóvenes que descubren su vocación, personas comprometidas con los más vulnerables y, en definitiva, católicos capaces de llevar esperanza allí donde viven y trabajan.
Que nadie piense que su servicio es insignificante. Cada catequista, cada voluntario, cada religioso, cada ministro ordenado, cada familia y cada persona que trabaja por el Reino de Dios forma parte de su proyecto. Un proyecto abierto a todos, para que nos sintamos parte de una gran familia, hijos amados de Dios y hermanos de todos los hombres.
Queridos hermanos y hermanas, comencemos este nuevo curso con confianza, unidos a Jesucristo y guiados por el Espíritu Santo. El Señor sigue caminando con nosotros y nos invita a mirar hacia adelante. Si acogemos de verdad su Palabra y perseveramos en el amor, cada paso que demos en el camino de este nuevo curso nos hará avanzar con ilusión. Que el amor de Cristo sea nuestra fortaleza. Alcemos la mirada y miremos a Cristo que nos guía hoy y siempre.
† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona
Escucha la carta dominical en la voz del cardenal arzobispo de Barcelona.