Inspiración teilhardiana en el mundo de hoy

  La obra del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) es prolífica y ecléctica, pues abarca desde las ciencias (era paleontólogo), la filosofía y la teología, hasta la espiritualidad. Sus escritos son expresión y reflejo de su pensamiento, que aborda una multiplicidad de temáticas, cuyo nexo común es que siguen el hilo conductor de […]

19 Dic, 2022
Òscar Martí

 

La obra del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) es prolífica y ecléctica, pues abarca desde las ciencias (era paleontólogo), la filosofía y la teología, hasta la espiritualidad. Sus escritos son expresión y reflejo de su pensamiento, que aborda una multiplicidad de temáticas, cuyo nexo común es que siguen el hilo conductor de sus intuiciones fundamentales.

El pensamiento de Teilhard se centra en la convicción de que vivimos en un universo que cambia de forma irreversible. La intuición fundamental de Teilhard de Chardin es que debemos entender el universo como un sistema, como una totalidad que está siempre llegando-a-ser (in fieri). Esta cosmovisión parte de su intuición de que todo lo que es material, humano, inmanente apunta, crece, evoluciona hacia lo espiritual, lo ultrahumano, lo sobrenatural, lo metafísico, lo teológico, lo divino… por una tendencia a la unidad movida por el amor.

Teilhard fue uno de los primeros pensadores católicos que vio que eso implicaba una visión completamente nueva de la naturaleza, debido a la evolución científica, que plantea una nueva perspectiva sobre la creación, y así fue el primero en introducir la idea de evolución en la teología católica en el primer tercio del s.XX.

Su intuición era más mística que científica, pues estaba basada en que el mundo en que vivimos está en estado de evolución dirigida hacia un punto de consumación: Dios. Es así como Teilhard llega a forjar una visión cósmica (y cristocéntrica) de un mundo en evolución. Una evolución que hace que la realidad se proyecte hacia el futuro, que crezca hacia una forma perfecta, se haga más compleja y converja hacia alguna cosa aún imprevista. Así, para Teilhard de Chardin, el concepto de evolución trasciende el discurso puramente científico.

En efecto, Teilhard defiende un evolucionismo teleológico, finalista. Considera que la evolución cósmica es la consecuencia de un dinamismo intrínseco de la naturaleza, potenciado por la acción creadora de Dios, que se desarrolla desde las partículas materiales más simples, a través de los seres vivos (biosfera) hacia la dimensión consciente del ser humano (noosfera), a lo largo de la línea de aumento de complejidad e interioridad o espiritualidad. Según Teilhard, en este movimiento evolutivo de la materia, los sistemas integran en una unidad un número cada vez mayor de elementos, hasta llegar a un grado más elevado de conciencia y un incremento de la dimensión espiritual.

Detrás de esta concepción hay lo que Teilhard llama “el poder espiritual de la materia”, que permite a la materia misma llegar a ser la matriz del espíritu; y a su vez, el espíritu, ser un estado superior de la materia. De modo que el punto de convergencia donde se realiza la unificación de la noosfera y donde encuentra su culminación (el Punto Omega) tiene que ser hiperpersonal. Este Punto Omega, personal y trascendente, no es solamente un foco pasivo hacia el cual tiende toda la evolución, sino, al contrario, un polo activo que lo atrae todo hacia la unificación con él, y Teilhard lo identifica con Cristo.

En definitiva, la importancia de Teilhard para nuestro mundo de hoy es que se percató y subrayó que la evolución es más que una mera hipótesis o un simple método, es una dimensión del universo, como más tarde afirmará el Papa Juan Pablo II, dándole la razón en ello, y –no sin esfuerzo, obstáculos y sufrimiento– consiguió introducir la cosmovisión evolutiva en la teología católica en la segunda mitad del s.XX. Así, el pensamiento y las obras de Teilhard de Chardin fueron una inspiración para el futuro Concilio Vaticano II. Hoy Pierre Teilhard de Chardin sigue inspirando a la teología, la filosofía y la espiritualidad actual, más allá de la pertenencia a una confesión religiosa concreta.

Dr. Ricard Casadesús i Castro

Dr. Ricard Casadesús i Castro

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