«Realidades de exclusión laboral y propuestas evangélicas»

Movimientos, colectivos y miembros de la Pastoral Obrera de Cataluña celebran su XXXIII Jornada de Estudio

Este 15 de febrero ha tenido lugar la XXXIII Jornada de Estudio de la Pastoral Obrera de Cataluña. El encuentro que se hizo en línea contó con diferentes representantes de movimientos y colectivos obreros cristianos de Cataluña y Baleares. ACO, HOAC, JOC y MIJAC, curas obreros, religiosas/os en barrios obreros y populares, así como representantes de las delegaciones de pastoral obrera de las diócesis con sede en Cataluña. También se conectó Mons. Sergi Gordo, obispo auxiliar de Barcelona y también obispo presidente del Secretariado Interdiocesano de Pastoral Obrera de Cataluña (SIPOC), quien dirigió unas palabras a todos los implicados en encontrar soluciones y mejorar la situación de los vulnerables. De hecho, este era el propósito era el del encuentro: dar voz a los colectivos más perjudicados por el actual contexto de pandemia y ofrecer propuestas transformadoras para tratar de revertir la situación que padecen.

Comunicado conclusivo: Realidades de exclusión laboral y propuestas evangélicas

La pandemia de Covid-19 ha sacado a la luz hechos de abuso laboral y de exclusión social que ya estaban presentes, pero que ésta ha agravado. Los testigos de Raquel, de Mohamed y de Joan nos han acercado a tres crueles situaciones. Nos han confirmado que diferentes grupos del mundo obrero han sufrido el binomio contradictorio del paro y la sobreexplotación; que son servicios esenciales los más explotados, y que aumenta la altura del muro que impide la incorporación salarial por otros, rompiendo el desempeño de sueños vitales, causando paro forzoso e incrementando la precariedad.

Pero estas heridas no los han paralizado. Han ido a las causas de sus situaciones. Y las cicatrices les han llevado a actuar. Hemos constatado que la organización (vecinal, obrera, de la juventud, de las mujeres, de las personas migrantes sin papeles, de aquellas que no encuentran trabajo o que pertenecen al precariado…) garantiza que las situaciones de exclusión pasen de ser problemáticas únicamente personales a serlo de colectivas, ya que compartir «empodera» hacia una vida justa y digna.

Superar la desconfianza

Francisco José Pérez Barbero nos ha regalado la lectura cristiana de la realidad, una visión para hacernos conscientes de que estas situaciones de precariedad son diferentes signos de una misma realidad socio-económica que no pone la persona en el centro, sino que la valora exclusivamente en tanto que resulta útil para el sistema productivo. Esta «revolución» neoconservadora ha generado una sociedad profundamente enferma. El hecho de que nos descubrimos débiles y vulnerables nos lleva a reorientar nuestras relaciones: nuestro interior, la relación con los demás y con la naturaleza en general, y nuestro desarrollo espiritual.

Debemos superar la desconfianza de la participación como estrategia de mejora social, y desarrollar la política como actividad que cuida la vida. Aquí el ponente nos ha invitado a mirar la realidad con ojos de mujer, de ecologista… La política con mayúsculas debe reivindicarse como contribuidora a aportar soluciones y no crear problemas, como a menudo y desgraciadamente pasa. Pero no podemos prescindir de ella, porque su ausencia nos lleva a vivir bajo la ley del más poderoso.

No debemos caer en el desánimo y hacer sólo descripciones de lo que nos oprime. El papa Francisco nos anima a la acción: «…el futuro de la humanidad se encuentra en gran medida en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas».

Nuevo orden sobre justicia eco-social

Hace falta, pues, favorecer una nueva conciencia que se encamine al imprescindible nuevo orden basado en la justicia eco-social, la honestidad y la compasión. Atrevámonos a combatir las falsas noticias que criminalizan a las personas y grupos «descartados». Reconstruimos la utopía a partir de fortalecer las pequeñas utopías, acompañar, tejer redes, practicar un compromiso integral y ofrecer buenas noticias de liberación, recordando y recordándonos la necesidad de organización. Creamos una nueva comunidad alternativa, capaz de encarnar los valores del Evangelio, de ser signo y servicio del Reino de Dios en este momento concreto de la historia que nos ha tocado vivir. Cultivamos una espiritualidad renovada desde abajo, de mirada abierta y llena de compromiso social. Contribuimos a llevar adelante el proyecto que se vislumbra en Laudato si’ y en Fratelli tutti.

Porque esta es la disyuntiva:

¿Cómo queremos que sea nuestra existencia? ¿Dejar que el miedo arrastre nuestras vidas, o elegir la Buena Noticia? ¿Mantenernos en el modelo de vida insostenible, o ponernos a la luz del Evangelio para que ilumine los problemas que vivimos?

 La Pastoral Obrera debe continuar estando encarnada, apostar por la formación obrera-cristiana y po un mejor acercamiento entre Iglesia y Mundo Obrero. Debe servir para responder desde la fe y los criterios evangélicos a los problemas de los trabajadores y las trabajadoras y denunciar las injusticias que padecemos. Este es nuestro compromiso, basado en la esperanza de que la misericordia del Dios de Jesús nos ofrece cada día.

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