Imagen: Ayuda a la Iglesia Necesitada
La guerra civil en Myanmar (antigua Birmania), que comenzó el 1 de febrero de 2021, está provocando una emergencia humanitaria sin precedentes que corre el peligro de caer en el olvido. El papa Francisco ha denunciado en distintas ocasiones este terrible conflicto, pidiendo por la paz y el diálogo, siguiendo el deseo de la pequeña comunidad católica birmana.
Por este motivo, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha convocado una jornada mundial de oración por la paz en Myanmar, en el aniversario de esta guerra. La delegación de ACN en Barcelona, va a realizar una oración especial este próximo lunes 3 de febrero, a las 11:30h de la mañana, en su sede situada en calle Luis Antúnez, 24.
ACN quiere seguir así la petición de la Iglesia birmana en favor del fin de la guerra. “Nos agradecen las ayudas de los benefactores y nos piden: ‘Por favor rezar por nosotros, rezar por nuestra seguridad, rezar por nuestras familias, rezar por nuestra gente’, así que eso es lo que queremos hacer”, afirma Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN Internacional.
En esta jornada, ACN propone pedir además por los fieles que han sido desplazados de sus hogares y viven escondidos, enfrentando la incertidumbre y la pobreza. La fundación pontificia quiere también recordar a los jóvenes, muchos de los cuales han sido evacuados por la guerra y enfrentan un futuro difícil debido a las constantes amenazas. Solicita oración también por las religiosas y religiosos, quienes arriesgan su vida para llevar ayuda espiritual, a veces viviendo al aire libre para protegerse de los bombardeos, pero no pierden la esperanza; así como por las vocaciones que están surgiendo en medio de este sufrimiento.
Los cristianos en Myanmar son el 8% de la población, según datos del Informe Libertad Religiosa en el Mundo, que edita ACN. Los católicos son apenas el 1,1% de la población, en torno a 600.000 personas. La Iglesia católica se ha visto afectada directamente, con el desplazamiento forzoso de feligreses, la detención de varios sacerdotes y la destrucción durante bombardeos de numerosas iglesias.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en agosto de 2024, el número de desplazados internos ascendía a 3,3 millones de los cuales el 40% son niños. Mientras el régimen militar lleva a cabo una implacable y brutal represión contra los grupos prodemocráticos y una ofensiva cada vez más intensa contra las comunidades étnicas, se han destruido más de 28.000 hogares y 13.000 niños han muerto asesinados desde que se produjo el golpe de Estado.