Imágenes: A. Codinach
La Catedral de Barcelona acogió este sábado 18 de enero la celebración ecuménica con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, promovida por el Consejo para la Promoción de la Unidad Cristiana y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias. Se trata de una semana en la que la Iglesia fomenta el diálogo y la reconciliación entre las distintas confesiones cristianas.
El obispo auxiliar del Arzobispado de Barcelona, Mons. Javier Vilanova i Pellisa, presidió la celebración, acompañado de pastores y representantes de diversas confesiones cristianas. Entre ellos destacaban las comunidades ortodoxas rumana, serbia, armenia, rusa y del Patriarcado de Constantinopla, una rama del anglicanismo y algunos pastores protestantes.
Entre los asistentes también se encontraban la directora del Secretariado de Ecumenismo del Arzobispado, Montserrat Puigdellívol; el director del Departamento de Asuntos Religiosos de la Generalitat de Cataluña, Ramon Bassas; y la Comisionada de Relaciones Ciudadanas y Diversidad Cultural y Religiosa, Sara Belbeida.
Un mensaje de fe y unidad
En su intervención, Montserrat Puigdellívol presentó el tema central de la Semana de Oración, inspirado en el Evangelio según San Juan: «¿Crees esto?» (Jn 11, 26). Reflexionó sobre la fe compartida entre los cristianos y la necesidad de renovarla continuamente.
Puigdellívol destacó que este año se conmemoran los 1700 años del Primer Concilio Ecuménico de Nicea, que simboliza la fe común de los cristianos y culminó con la formulación del Credo. Según afirmó, «esta Semana de Oración nos invita a crecer en esta herencia común y a profundizar en la fe que une a todos los cristianos».
Asimismo, subrayó los elementos distintivos de la celebración de este año, como el gesto de compartir la luz de Cristo con velas y la utilización de textos de la Iglesia primitiva. «Estos textos reflejan no solo la fe común, sino también la diversidad de lenguaje, cultura y espiritualidad que caracterizaba a la Iglesia primitiva», añadió.
Testimonios de fe
El acto contó con el testimonio de la Rvda. Deborah Herath Chapman, de la Iglesia Anglicana de St. George, y del Rvd. P. Aurel Bunda, de la Parroquia de San Jorge de la Iglesia Ortodoxa, quienes destacaron la diversidad y riqueza espiritual del cristianismo en la ciudad.
«Estamos juntos no solo para decir “yo creo”, sino para decir “nosotros creemos juntos”». Con estas palabras, Deborah Herath resaltó el valor de reunir a todas las confesiones. La reverenda compartió su testimonio de fe, explicando cómo abrió su corazón a Jesús y experimentó la acción del Espíritu Santo al entregarse a Dios. «Para muchas personas, creer es algo intelectual, relacionado con la verdad y la confianza», señaló.
Por su parte, el P. Aurel Bunda destacó los 1700 años del Concilio de Nicea, un momento crucial para las diversas confesiones cristianas y considerado el primer concilio ecuménico. Recordando las palabras de la reverenda anglicana, subrayó cómo el Credo «nos llama a esta imagen y semejanza que nos conecta y nos invita a vivir este Jubileo».
Un mensaje de esperanza
En su intervención, Mons. Javier Vilanova animó a los asistentes a valorar el tesoro de la fe compartida: «Demos valor a este tesoro que se nos ha confiado. Creemos en Dios, y este tesoro lo llevamos dentro. Sentir esto en el corazón es motivo de alegría».
El obispo recordó el mensaje del papa Francisco sobre la esperanza vinculada al Jubileo: «Todos compartimos la fe, y esta esperanza tiene un nombre: Jesucristo. Cuando lo hemos encontrado, todo cambia. Que nosotros, con humildad, seamos fuente de este Dios que es vida».
Oración por la paz
Otro momento destacado del acto fue la oración por la paz, dirigida por la pastora Noemí Cortes, quien destacó el papel de Jesús como «Príncipe de la Paz» y la importancia de seguir su ejemplo de respeto y no violencia.
«Fomentemos el diálogo, la confianza y la dignidad de todo ser humano, sin importar raza, sexo o religión. Alcancemos el más profundo respeto al otro y todo lo que ello implica». Con estas palabras, hizo un llamamiento a las distintas confesiones para promover el diálogo y la confianza mutua, resaltando que la auténtica paz solo puede surgir del reconocimiento de la dignidad de cada ser humano.















