El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova Pellisa, ha visitado este verano diversas actividades de la Fundación Pere Tarrés para conocer de cerca la labor educativa y socioeducativa que se desarrolla durante los meses de vacaciones. La jornada ha incluido una visita a la Associació Esclat, en L’Hospitalet de Llobregat, y un encuentro con los niños y monitores del Centre d’Esplai Arc Iris, que se encontraban de colonias en Sant Pere de Ribes.
La presidenta del Moviment de Centres d’Esplai Cristians Catalans (MCECC) de la Fundación Pere Tarrés, Anna Grau, que acompañó la visita, destaca la cercanía del obispo con los niños y los equipos de monitores y monitoras y hace una valoración «muy positiva» de la jornada.
Conocer de cerca la realidad de los niños y jóvenes
En la Associació Esclat, Mons. Vilanova conoció los diferentes servicios que se ofrecen, las aulas de la Unidad de Escolarización Compartida (UEC) y el casal de verano de la entidad. Posteriormente, se desplazó hasta Sant Pere de Ribes, donde visitó las colonias del Centre d’Esplai Arc Iris y conversó con los niños, interesado por las experiencias que estaban viviendo.
Según explica Anna Grau, la visita ha permitido acercarse a «dos realidades diferentes tanto por lo que respecta a la tipología de actividad como a la diversidad de origen y vulnerabilidad de los niños». Al mismo tiempo, ha servido para reforzar el vínculo entre las entidades, la Fundación Pere Tarrés y el arzobispado de Barcelona y para conocer de cerca a las personas a las que se dirige esta labor educativa y socioeducativa.
Uno de los momentos destacados de la jornada fue el almuerzo compartido con los niños y los monitores y monitoras, durante el cual Mons. Vilanova hizo la bendición de la mesa y participó en el canto de bendición. Antes, había estado conversando con los niños e interesándose por cómo estaban viviendo las colonias. Al finalizar, agradeció a los monitores y monitoras su labor y recordó a los niños que los aprendizajes vividos durante las colonias deben poder trasladarse también a casa y compartirse con los amigos, porque «los aprendizajes no deben quedarse solo en las colonias».
Una labor educativa durante todo el año
Desde el MCECC, Grau agradece especialmente la visita, que considera una oportunidad para «mostrar nuestra misión y la de los esplais de acompañar en la educación y el crecimiento personal de niños, adolescentes y jóvenes», así como para reconocer la dedicación de los monitores y monitoras voluntarios.
Las actividades de verano, explica, son a menudo «el cierre de un trabajo realizado a lo largo de todo el año» y una oportunidad para profundizar en el crecimiento personal y en la dimensión cristiana de la educación, con momentos de oración y celebraciones litúrgicas. La visita ha permitido, así, poner en valor la labor que los Centros y Clubs d’Esplai desarrollan durante todo el año en el acompañamiento de niños, adolescentes y jóvenes.