Del 28 de julio al 2 de agosto, alrededor de un centenar de adolescentes de parroquias de la Archidiócesis de Barcelona participaron en las convivencias Be Apostle, organizadas por el Secretariado Diocesano de Pastoral con Jóvenes en el Albergue La Bruna, de Bellver de Cerdanya. Durante cinco días, los jóvenes – acompañados de catequistas y un grupo de misioneros- vivieron una experiencia que combinó actividades de ocio, convivencia, oración y crecimiento en la fe.
Una invitación a abrir el corazón a Dios
Durante los primeros días del campamento, los participantes recibieron la visita de Mons. David Abadías, obispo auxiliar de Barcelona, quien compartió con ellos una jornada de convivencia y oración. En su intervención, animó a los adolescentes a aprovechar aquellos días para dejarse transformar por Dios y abrir el corazón a su presencia.
Tomando como hilo conductor cuatro palabras de origen hebreo —Ruah (el soplo del Espíritu Santo), Hedesh (lo más profundo del corazón), Dabar (la Palabra de Dios) y Kadosh (la gloria de Dios)—, el obispo les invitó a vivir el campamento como una oportunidad para renovar la fe. «Pidamos a Jesús que envíe su Ruah para que toque nuestro Hedesh y así su Dabar nos dé vida y podamos manifestar su Kadosh», expresó. Con estas palabras resumió el deseo de que el Espíritu Santo transformara lo más profundo del corazón de los jóvenes para que la Palabra de Dios les diera vida y pudieran manifestar la gloria de Dios en sus familias, amistades y entornos.
«Verso l’alto», una invitación a mirar hacia lo alto
Con el lema «Verso l’alto» («Hacia lo alto»), expresión popularizada por san Pier Giorgio Frassati, las convivencias invitaron a los adolescentes a descubrir que habían sido creados para una vida grande y a poner a Cristo en el centro de su camino.
La propuesta Be Apostle combinó excursiones, gymkanas, deportes, piscina, música y otras actividades de convivencia con momentos de oración, celebraciones de la Eucaristía, adoración y reflexión personal. El objetivo fue ofrecer a los adolescentes una experiencia de fe que les ayudara a descubrir a Jesús de cerca y a vivir su día a día como testigos del Evangelio.
Una semana de convivencia y crecimiento en la fe
A lo largo de la semana, los jóvenes también participaron en pequeños grupos de acompañamiento, guiados por los monitores, que favorecieron un clima de confianza donde pudieron compartir inquietudes, experiencias y su propio camino de fe.
Desde la organización destacan que muchos participantes llegaron sin saber muy bien qué se iban a encontrar, pero que las diferentes actividades, la convivencia y los momentos de oración propiciaron una mayor apertura interior. Varios adolescentes señalaron especialmente la celebración penitencial y el sacramento de la reconciliación como uno de los momentos más significativos del campamento, junto con los espacios de adoración eucarística y los pequeños grupos de encuentro.
Las convivencias concluyeron con el envío de los participantes para seguir dando testimonio del Evangelio en sus parroquias, familias y entornos cotidianos, haciendo realidad el significado del nombre de esta iniciativa: ser apóstoles, es decir, ser enviados.
Fotografías: Juan Pablo Ortega Salazar