La Catedral de Barcelona ha iniciado este jueves 26 de febrero las Predicaciones Cuaresmales, que este año llevan por título “Gaudí: un camino para la Cuaresma”. En la primera predicación, Mn. Josep Maria Turull ha reflexionado sobre “El Nacimiento del Salvador que termina en la cruz”.
Saber ser humilde
Partiendo del Evangelio del día —«Pedid y se os dará» (Mt 7,7-11)—, Mn. Turull presentó la figura de Antoni Gaudí como modelo de humildad y confianza. Recordó cómo, dedicado plenamente a la construcción de la Sagrada Família, tuvo que «pedir, buscar y llamar muchas puertas» para poder continuar la obra.
«Gaudí supo pedir, buscar y llamar sin miedo», afirmó, añadiendo que «aprendió a humillarse», subrayando que esta actitud es clave en el camino cuaresmal.
En la meditación también destacó la vivencia de la «regla de oro del Evangelio», basada en «hacer a los demás lo que nos gustaría que nos hicieran». Una actitud presente en la vida del arquitecto, «tanto en los pequeños gestos como en iniciativas concretas como la construcción de escuelas para los hijos de los trabajadores del templo», explicaba Mn. Turull. «La regla de oro es la prueba para saber si nuestro amor es auténtico», remarcó.
Un camino cuaresmal plasmado por Gaudí
El centro de la predicación fue la contemplación de la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, estructurada en tres portales dedicados a las virtudes teologales —la fe, la esperanza y la caridad— con el Nacimiento situado en el centro. En esta línea, Mn. Turull insistió en que «no podemos separar la Navidad de la Pascua; el nacimiento de Cristo ya apunta a su muerte y resurrección».
En este itinerario espiritual, Mn. Turull también destacó los tres pilares tradicionales de la Cuaresma —la limosna, la oración y el ayuno— que Gaudí quiso simbolizar en la misma fachada. Los dones de los magos aparecen vinculados a estos ejercicios cuaresmales: el oro a la limosna, el incienso a la oración y la mirra al sacrificio y al ayuno, y «recuerdan que la Cuaresma es un camino de conversión y de donación, al ejemplo de Jesucristo». Según el predicador, «es una manera visual de recordar que el camino cristiano pasa por dar, rezar y ejercitarse en la conversión del corazón».
La predicación concluyó con una invitación a dejarse guiar por la belleza hacia una vivencia más intensa de este tiempo litúrgico: «Contemplemos, aunque sea con los ojos cerrados, la fachada del Nacimiento, y dejémonos mover por la belleza».
El ciclo de Predicaciones Cuaresmales continuará los próximos jueves a las 19.15 h en la Catedral de Barcelona, profundizando en la centralidad de la cruz en la vida cristiana a través de la figura de Gaudí.