La presidenta de la delegación de Manos Unidas en Barcelona, Mireia Angerri ha viajado a la India este inicio de curso para conocer de primera mano los distintos proyectos que la entidad impulsa y apoya en este país. Concretamente ha visitado las regiones de Varanasi, Chandauli, Mau, Gorakhpur, entre otras, donde apoyan a los más vulnerables de la sociedad del país asiático: niños, mujeres y descartados.
Acompañada de los socios locales de la organización, Angerri ha visitado hasta 15 programas en distintas fases de desarrollo. Algunos ya funcionan de forma autónoma después de haberse completado el apoyo de Manos Unidas, mientras que otros están en pleno auge.
Proyectos enfocados en ayudar a los descartados
Angerri explica que ha sido una experiencia «transformadora y emotiva». Uno de los aspectos «más sobrecogedores», según expone, ha sido presenciar cómo «las personas más descartadas que viven fuera del sistema y se ven privadas de derechos fundamentales, como la educación y la salud, reciben la ayuda directa de la entidad». Angerri añade que «pese a que el sistema de castas se abolió oficialmente hace más de 50 años, la realidad social sigue discriminando a estas comunidades, que viven en condiciones de marginación extrema». Contrarrestando la situación, la presidenta destaca la fuerza de los proyectos de Manos Unidas que «se centran precisamente en ofrecer soporte y herramientas a estos colectivos para transformar sus vidas».
La presidenta de la delegación en Barcelona destaca como ejemplo el proyecto ubicado en Uttar Pradesh, un estado con elevados niveles de pobreza y desigualdad y más de 240 millones de habitantes, en su mayoría viviendo en zonas rurales. En su visita, asegura que vivió una experiencia «sobrecogedora en positiva» viendo la repercusión de los proyectos de la ONG. Angerri relata el caso de una pequeña escuela que empezó con 20 alumnos y que hoy en día tiene casi 400. Ahora, tienen nuevas necesidades, como la demanda de una cocina para garantizar mejores condiciones higiénicas en la preparación de las comidas para niños. Sin embargo, Angerri destaca cómo «ha sido alentador ver cómo algunos de los proyectos, que inicialmente contaban con el apoyo de Manos Unidas, ahora funcionan de forma autónoma».
«Una bomba de energía e ilusión»
La organización de la visita fue intensa. Después de aterrizar en Delhi, el grupo viajó a Varanasi, Gorakhpur y otras áreas rurales, siempre acompañados por socios locales que colaboran con Manos Unidas en la implementación de los proyectos. Estos socios son, según Angerri, «profesionales muy bien formados tanto a nivel técnico como humano», lo que garantiza que los proyectos sean reales y significativos, aportando a parte de una ayuda material, también emocional y moral, respetando la dignidad de todas las personas atendidas.
Esta experiencia, descrita por Angerri como una “bomba de energía e ilusión”, refuerza el compromiso de la Delegación de Manos Unidas Barcelona con la labor de la entidad, que trabaja en más de 50 países. Aunque se mustra emocionada por la realidad que ha conocido en India, Angerri subraya la necesidad de atender a las urgencias globales sin discriminar entre regiones, ya que en todo el mundo hay situaciones de vulnerabilidad que requieren acción.
2024-2025: Bangladesh, Malawi y Nicaragua
En cuanto a la planificación para el curso 2024-2025, Mans Unides Barcelona continuará con su compromiso de apoyo a proyectos en tres continentes, seleccionando uno para América Latina, África y Asia. Este año, los esfuerzos se centran en Bangladesh para combatir la grave situación de desnutrición infantil; en Malaui, para modernizar la elaboración de café y macadamia, fuentes de vida para familias agricultoras; y en Nicaragua, con un programa de reducción de la violencia contra las mujeres y los niños.
65 años de Manos Unidas
De cara al nuevo curso, la presidenta afirma que comienzan con «energía cargada hasta los topes» y con la celebración del 65 aniversario de Manos Unidas. Para festejar el aniversario el 7 de febrero de 2025 se celebrará una gran ceremonia en la Basílica de la Sagrada Familia, un acto especialmente esperado, puesto que la pandemia impidió celebrar el 60 aniversario. «Esta será una ocasión para agradecer a los socios, colaboradores y donantes que hacen posible el trabajo de la entidad en todo el mundo», explica Angerri.
El Impacto de las donaciones multiplicado
En esta línea, Angerri subraya el enorme impacto que pueden tener las pequeñas donaciones realizadas desde Barcelona o Cataluña. Destaca que gracias a las diferencias de precio y al enfoque colectivo de los proyectos, una aportación mínima puede multiplicarse y beneficiarse no sólo a una persona, sino a comunidades enteras, especialmente a través de las cooperativas de mujeres.
Por último, la presidenta de la delegación en Barcelona hace un llamamiento a la colaboración, recordando que cualquier donación, por pequeña que sea, puede tener un gran impacto en los proyectos que la entidad impulsa, como los que ha visitado recientemente en la India donde «contribuye a cambiar vidas y transformar comunidades». Invita a contribuir con mecanismos como el Bízum (00051), para facilitar la participación de todos en esta causa tan necesaria.