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El obispo David preside la celebración organizada por Serveis Funeraris de Barcelona - Mémora para recordar a aquellos que han traspasado en el primer semestre de 2024
Fotografías: Agustí Codinach
La basílica de Santa María del Mar ha acogido este miércoles una celebración cargada de emociones para homenajear a los difuntos de Barcelona durante el primer semestre de 2024. Organizado por Servicios Funerarios de Barcelona – Mémora, el evento ha reunido en torno a unas dos mil personas, la mayoría familias, amigos y miembros de la comunidad que han querido rendir homenaje a sus seres queridos. asistentes, también estaban presentes los miembros de la pastoral de Tanatorios y de la cúpula de Mémora.
El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías ha presidido la celebración, concelebrada por el rector de Santa María del Mar, Mn. Salvador Piè, junto con del responsable de la Delegación de la Pastoral Sacramental, Mn. estaba también el director del Secretariado diocesano de Tanatorios, Alfons Sagalés.
En el momento de la homilía, el obispo David dio un mensaje de consuelo y esperanza a los asistentes, partiendo del fragmento del Evangelio de Juan, sobre la resurrección de Lázaro. Expuso su profundo significado humano y espiritual, destacando el «desglose que hace de una experiencia vital que afecta a todos ya todos en el momento de la muerte de una persona querida».
En estos instantes de dolor, Mons. Abadies subrayó la fuerza de la comunidad y de los vínculos. momentos positivos, porque reímos juntos y nos alegramos juntos; pero también en los momentos de dolor y de dificultad, porque lloramos juntos, nos acompañamos en el dolor juntos, compartimos ésta herida juntos».
Lleno de comprensión y empatía hacia aquellos que viven un momento de un duelo, el obispo David destacó cómo «cada uno lo vive como puede y cómo sabe», y animó a saber acogernos todos en «nuestros ritmos». Sepamos respetarnos en las formas y formas como vivimos este momento, que no es fácil. Pero sobre todo, sepamos que todos estamos en casa, somos hermanos».
Mons. Abadías también hizo hincapié en la fe que nos ayuda a «acompañarnos desde esta oscuridad, hacia una experiencia de paz, de consuelo y de esperanza», afirmando que «la muerte no tiene la última palabra». En este sentido, animó no encerrarse en uno mismo sino a abrirse con Dios. No importa qué salga de dentro, no importa si es adecuado o no es adecuado, lo único que importa es que tengas el corazón abierto. No lo cierres en el dolor, no lo cierres en la tristeza», dijo.
Con un tono cercano y lleno de consuelo el obispo se dirigió a las familias y amigos invitándoles a «vivir desde el amor y honrar la memoria de los difuntos, haciendo fructificar las lecciones y valores que han dejado». «Que no quede sólo el dolor o la tristeza, – exponía el obispo- deje que poco a poco el recuerdo de estos momentos de amor vaya llenando también el recuerdo que tenemos de ellos».
Antes de finalizar, invitó a agradecer el amor compartido, dado y recibido de los difuntos queridos. «Que esto nos ayude a recordar que nuestra vida a veces es un suspiro y que lo que importa es vivir cada momento, tanto como sepamos. Esto es una lección de vida para todos», añadió.