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La Delegación Diocesana para la Formación y Acompañamiento del Laicado organiza una jornada con el delegado de la Pastoral de La Salle en España
La Delegación Diocesana para la Formación y Acompañamiento del Laicado organizó un encuentro este mes de enero en torno al tema «Caminando hacia una cultura vocacional». Esta reunión incluyó una conferencia central impartida por el lasaliano Jorge Sierra Caudela, delegado de la Pastoral de La Salle en España.
Más de una cincuentena de laicos y laicas asistieron al Seminario Conciliar para participar en este encuentro, cuyo objetivo era continuar el trabajo iniciado en el Congreso de Laicos 2020 y, al mismo tiempo, preparar el Congreso de Vocaciones «¿Para quién soy?», que tendrá lugar el próximo viernes 7 de febrero. Tal como explicó Anna Almuni, responsable de la Delegación, «este encuentro tenía la voluntad de acercar a la cultura vocacional, así como enfocar el próximo congreso y el itinerario de presencia en la vida pública donde se manifiesta la vocación laical».
La exposición de Jorge Sierra Caudela fue una conferencia alentadora en la línea marcada por la delegada. El ponente quiso hacer corresponsables a los participantes y motivarlos a desarrollar con confianza y alegría su papel como laicos y laicas.
Concretamente, hizo una reflexión sobre el tipo de mundo en el que vivimos y la cultura que nos rodea. Describió este mundo con las siglas VUCA, refiriéndose a un mundo volátil, incierto, donde todo parece más complejo y con una actuación de las personas ambigua. Con este escenario, planteó la pregunta «¿cómo se asume una vocación para toda la vida?». Al responder, propuso varias formas de actuar, recomendando, por ejemplo, «ir hacia lo esencial», citando a Pierre Teilhard de Chardin cuando dijo: «No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana».
El delegado de Pastoral de La Salle en España insistió en «cambiar la mirada y confiar más en la iniciativa de Dios» y en nuestra «propia capacidad como familia capaz de adaptarse y hacer camino». En este sentido, conectó con las vocaciones, según las cuales el sí ya está dado porque Dios ya nos ha tendido la mano y la persona es libre para responder a la llamada, lo que implica también extenderle la mano a Él. «La vocación es el encuentro de dos libertades: la de quien llama y la del otro que es llamado», dijo.
Invitando a reflexionar sobre este planteamiento de ser conscientes de lo que somos para vivir la realidad desde nuestra propia vocación, puntualizó que «el primer lugar de la cultura vocacional es la misma vida». Profundizó expresando que «en la vocación el sí ya está dado porque Dios ya nos ha tendido la mano y la persona es libre para responder a la llamada, lo que implica extenderle la mano también a Dios». «La vocación es el encuentro de dos libertades: la de quien llama y la del otro que es llamado. Dios y la persona. El sí de Dios y el sí de la persona. Es un encuentro de diálogo que continúa a lo largo de la vida de la persona y de la Iglesia», afirmó.
Tras la conferencia, se llevó a cabo un trabajo en grupos a partir de las preguntas «¿Qué veo?», «¿Qué pienso?» y «¿Qué me pregunto?», y luego se compartieron entre los participantes distintas reflexiones.
Al encuentro también asistieron la Directora del Secretariado de Pastoral Obrera, Lídia Roman, y, en representación de Manolo Zamora, Director del Secretariado de Cofradías, estuvo su esposa Núria Borraz. Además, destacó una buena representación de muchas parroquias y movimientos de Acción Católica.